Accionistas minoritarios de Dia pierden la fe en Fridman

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El precio de las acciones tocó mínimos históricos esta semana, incluso con la ampliación de capital completada en agosto.

Esta semana se han visto nuevos mínimos históricos en la cotización de Supermercados Dia, en 0,0138 euros. Un precio que contrasta con las cifras de esta empresa española cuyo principal accionista es un ruso. A 31 de diciembre de 2020, la compañía contaba con 6.169 tiendas en todo el mundo (España, Argentina, Portugal y Brasil).

De ellas, la mayoría están en España: 3.918 tiendas. Sin embargo, en la última presentación de resultados a 30 de junio comunicó a la CNMV que la cifra ya bajaba de los 6.000 establecimientos tras proceder al cierre de 107 locales en los últimos tres meses.

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Una cifra muy inferior a la de 2018, cuando contaba con 4.684 establecimientos en España. Pero que sigue colocando a Dia como una gran empresa dentro del sector de la distribución en España.

De acuerdo con sus datos, su red de tiendas propias concentra el 65% de sus ingresos netos, frente al 32% que suponen sus franquicias y el 2,5% que obtiene a través de la venta por internet.

Por países, España es el mercado más importante para Dia con 2.089,7 millones de facturación por delante de Argentina, con 426 millones; de Brasil, con 381,7 millones; y de Portugal, con 296,3 millones.

En los últimos resultados, en todas esas áreas ha bajado la facturación respecto al primer semestre de 2020. En concreto, en España la caída ha sido del 7,7%.

Contexto histórico

Dia fue fundada en Madrid en 1979 y fue creciendo internacionalmente (Argentina, Brasil, Grecia, Turquía, Portugal, Francia…) y fue adquirida por Carrefour en el año 2000.

Llegó a abrir en 2003 tiendas en China (lo retuvo hasta 2018), si bien en 2010 vende el negocio en Grecia.

El 5 de julio de 2011, Carrefour saca a Dia a cotizar en bolsa española (debuta bajando un 8,5%) y se va desligando de ella. El 2 de enero de 2012, Dia entra a formar parte del Ibex 35 y continúa su tendencia alcista bursátil.

En 2013, vende sus tiendas en Turquía. El 20 de junio de 2014 vende su negocio francés a Carrefour para centrarse más en España.

El 2 de julio de 2014, adquiere la cadena El Árbol por un euro asumiendo su deuda y el 5 de noviembre compra 144 supermercados a Eroski. Sin embargo, en noviembre de 2016 abre tiendas en Paraguay en formato de franquicias, de donde sale en 2019.

El 28 de julio de 2017 es cuando Mikhail Fridman empieza a invertir en Dia. Empieza con un 10%, por los que paga 320 millones y dispara el precio de la acción hasta los seis euros.

En unos meses llega al 29%. No compra más para así no tener que lanzar una opa. Este inversor compra este primer paquete con la acción por encima de cinco euros.

El 24 de diciembre de 2018 sale del Ibex tras un desplome bursátil que llevaría a la acción, por vez primera, por debajo del euro. El 12 de ese mismo mes se había anunciado una ampliación de capital.

Finalmente Fridman lanza la opa a comienzos de 2019 a 0,67 euros y, puesto que había cotizado unas semanas antes casi a la mitad de ese precio, consigue su objetivo. Para mayo de 2019, ya posee el 69,76% de la compañía.

El 4 de agosto de este año, tras otra ampliación de capital, pasa a controlar el 77,7% del capital de Dia.

¿Quién es Fridman?

Este empresario es el propietario de la principal cadena minorista rusa, X5 Retail Group, con cerca de 17.000 tiendas en aquel país.

Administra tiendas de proximidad bajo la marca Pyaterochka, supermercados bajo la marca Perekrestok e hipermercados con Karusel, así como las empresas digitales Vprok.ru, Perekrestok, 5Post y Okolo. La compañía también opera sus propios servicios de logística, importación directa y una serie de servicios digitales para socios.

Antes de invertir en Dia, era el segundo hombre más rico de Rusia. Ya no sale entre los diez primeros del último ranking de Forbes de abril de este año.

Desde que llegó a Supermercados Dia, se ha mostrado muy descontento con la gestión de la entidad y desde que la asume su equipo, ha intentando emular el éxito de su negocio ruso.

Así, Dia, copiando a la cadena rusa, cuenta con formatos de proximidad como Dia&Go, Dia Market o Dia, mientras que los frescos los cubre con La Plaza. La cadena, además, quiere mantener la cuota que hace que al menos una tienda de Dia se encuentre a 15 minutos andando del 65% de la población.

La caída en picado de los números

La decadencia de la compañía es anterior a la llegada de Fridman. Las cuentas no reflejaban la realidad de la situación de las tiendas, especialmente con el tema de los franquiciados.

Confusas métricas alternativas, beneficio adjusted like-to-like, EBITDAr, cálculos de beneficio sin tener en cuenta el efecto divisa… diversas irregularidades que, una vez Fridman asumió el control, destaparon una situación crítica.

Aparentemente, cuanto más crecía la facturación, menos dinero se ganaba. Y eso siempre es un mal negocio.

Sin embargo, a pesar de todos los cambios que ha implementado, nueva estructura y reducción de costes (incluyendo cierre de tiendas y despidos), el rumbo de la empresa no acaba de enderezarse.

La última esperanza fue la ampliación de capital completada este agosto, ya que con ella se han saneado gran parte de las deudas. Se puede decir que ha sido un éxito.

La deuda neta del grupo a cierre del primer semestre se situaba en los 1.370,4 millones de euros, aunque gracias a la recapitalización ha disminuido posteriormente hasta los 342,6 millones.

Hasta 1.082 millones de euros (la mayor parte destinada a cancelar deuda) es la cantidad recaudada en la ampliación de capital completada y que ha llevado el precio de las acciones al actual nivel.

La acción

Ahora mismo, Dia tiene 58.000 millones de acciones a razón de 0,01 euros de valor nominal cada una. Y un 77,7% pertence a LetterOne, el brazo inversor de Fridman.

Ningún accionista gana dinero, y la mayoría están perdiendo mucho. No hay esperanzas a corto de un cambio de rumbo pero, a su vez, el precio tan bajo de las acciones lleva a que muchos hayan adoptado la postura de esperar antes que vender por una muy pequeña fracción de su inversión inicial.

En el primer semestre de este año perdió 104 millones de euros. Tras la última presentación de resultados, la propia dirección de Dia reconoció que las pérdidas iban a continuar.

Eso supone que, o se venden más activos y/o se empiezan a obtener resultados positivos, o la deuda volverá a crecer.

Hay una razonable esperanza en que el equipo de Fridman, que tiene experiencia y capital detrás, consiga reflotar la empresa. Sin embargo, el accionista no acaba de confiar en que eso haga remontar el precio de la acción. Por eso los mínimos vividos esta última semana.


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