Se duplica el número de consumidores concienciados con el desperdicio de alimentos

MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) –

La toma de conciencia de los consumidores sobre el desperdicio de alimentos ha aumentado más del doble en los últimos dos años y, en la actualidad, el 72% de los consumidores son conscientes del desperdicio alimentario, frente al 33% de los consumidores antes de 2020.

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Así lo refleja el último informe del Instituto de Investigación Capgemini con el lema ‘Reflejar. Reflexionar. Reconsiderar. Por qué el desperdicio alimentario es un problema de todos’, en el que se encuestó a 10.000 consumidores y a 1.000 ejecutivos de grandes organizaciones en la producción y venta de alimentos, entre abril y mayo de 2022.

Según el documento, los consumidores ya están buscando formas para reducir el desperdicio de alimentos pues las búsquedas en las redes sociales acerca de métodos para prolongar la vida útil de los alimentos han tenido un crecimiento interanual del 80%. El ahorro de costes (56%), la preocupación por el hambre en el mundo (52%) y el cambio climático (51%) son las principales razones que contribuyen a ello.

Aunque los consumidores admiten su propia responsabilidad (el 60% se siente culpable al desperdiciar alimentos), también perciben que los minoristas y los productores de alimentos no hacen lo suficiente para ayudarles a detener este problema. En este sentido, casi dos tercios (61%) de los consumidores quieren que las marcas y los minoristas hagan más para ayudarles a abordar el desperdicio de alimentos y el 57% está decepcionado y sienten que las empresas no se preocupan lo suficiente por este tema.

Según el informe, las organizaciones están adoptando medidas positivas para luchar contra el desperdicio de alimentos en las tiendas y en los hogares de los consumidores, además de dar consejos para garantizar que las sobras no se desperdicien. Sin embargo, los consumidores no perciben que estas acciones sean suficientes. Por ejemplo, el 60% de las organizaciones afirman que ayudan a los consumidores a entender términos pero solo el 39% de los consumidores están satisfechos de que esta información sea lo suficientemente clara.

Así, los consumidores quieren que las organizaciones hagan más en áreas como la innovación de productos, el envasado, la claridad en la fecha del etiquetado y la información proporcionada a los consumidores. Por ejemplo, a los consumidores les gustaría ver etiquetas digitales (códigos QR, etc.) que les proporcionen más información sobre el recorrido y la calidad del producto.

De hecho, los consumidores sienten que no tienen apoyo suficiente con demasiada frecuencia en lo que respecta a la reducción del desperdicio alimentario. Cuando se trata de prolongar la vida de los alimentos en el hogar, dos tercios (67%) acuden a fuentes de información de terceros (amigos, familiares, influencers y redes sociales) y un tercio (33%) se informa a través de los envases, los anuncios o las campañas de los productores y distribuidores de alimentos.

A medida que aumenta la concienciación de los consumidores sobre el problema del desperdicio de alimentos, los minoristas y los productores deben tomar medidas para ganarse la confianza de los consumidores. El 91% de los consumidores afirma que están dispuestos a comprar marcas y minoristas que divulguen información sobre su desperdicio alimentario, mientras que el 58% aumentará su gasto en empresas que tomen medidas activas para gestionar el desperdicio de alimentos.

«La creciente concienciación entre los consumidores y las iniciativas de las empresas para hacer frente al desperdicio de alimentos es un paso adelante», señala Tim Bridges, responsable global del sector de Productos de Consumo, Retail y Distribución de Capgemini.

«Con la ayuda de la tecnología, las organizaciones pueden rastrear y evaluar el desperdicio de alimentos en cada etapa de la cadena de valor alimentaria para poder actuar en el momento adecuado, al mismo tiempo que interactúan con sus consumidores inculcándoles comportamientos que eviten los desperdicios y haciéndoles participar activamente en la reducción de los mismos. Una cadena de suministro ágil e inteligente también puede permitir una colaboración eficaz en toda la cadena de valor para crear un ecosistema sostenible y preparado para el futuro», añade.

PÉRDIDA DE ALIMENTOS DURANTE LA PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN

El estudio señala que, aunque la reducción del desperdicio de alimentos en la fase de venta al por menor y de consumo es un aspecto importante, se pierden muchos más alimentos durante la producción y la distribución (1.500 millones de toneladas frente a 931 millones de toneladas).

En este punto, más de tres de cada cuatro (77%) organizaciones dice que se han comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 12.3 de las Naciones Unidas (ONU ODS 12.3), el cual se centra en reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita a nivel minorista y de consumo, así como en reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha, previsto para 2030.

Sin embargo, solo el 15% de las organizaciones afirma que han alcanzado o están en vías de alcanzar sus objetivos. Según el informe, esto se debe a un enfoque fragmentado a la hora de abordar el desperdicio y la pérdida de alimentos a lo largo de la cadena alimentaria. Aunque los minoristas y productores de alimentos se centran en reducir el desperdicio de alimentos en la logística previa (44% de los minoristas y 50% de los productores) y en el procesamiento y el envasado (43% de los minoristas, 46% de los productores), pocos de ellos prestan la misma atención a la producción agrícola (22% de minoristas y 23% de productores) o al almacenamiento posterior (18% de minoristas y 21% de productores).

Además, dado que los productos a menudo cruzan las fronteras internacionales, controlar dónde, cuándo y cuánta pérdida y desperdicio de alimentos se produce, está resultando un desafío para los productores y los minoristas, prosigue el informe.

Por todo ello, el informe aconseja un enfoque triple para hacer frente al desperdicio de alimentos, con el apoyo de la tecnología para involucrar a los consumidores y a los empleados en las iniciativas para la gestión de los residuos alimentarios, colaborar en toda la cadena de valor y establecer, supervisar y notificar los parámetros relacionados con el desperdicio de alimentos.


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