¿Por qué apostar por la automatización en la cadena de suministro?

Robotic arm for packing with producing and maintaining logistics systems.

La historia del comercio electrónico se remota más allá del origen de Internet. El primer paso para lo que hoy conocemos fueron las ventas por catálogo en los años 20 y 30 en Estados Unidos: un modelo de negocio que rompió con todo lo establecido, pues los consumidores podían ordenar sus productos preferidos sin salir de casa. De esta forma, la industria percibió que los usuarios finales deseaban comprar desde la comodidad de su hogar.

Poco a poco, esta venta por catálogo evolucionó gracias a la expansión del teléfono, convirtiendo este medio de comunicación en una herramienta para los vendedores. Comenzó así un modelo de atención multicanal, en el que había necesidades reales y abundantes de atención que las empresas debían focalizar.

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Es hasta los años 60 que se inventa el EDI o Electronic Data Interchange, una plataforma que facilitaba la transmisión de datos financieros de manera electrónica, como eran las órdenes de compra y facturas. Este evento representó el surgimiento de las televentas.

Es en 1991, con el levantamiento de las restricciones de Internet para el uso con fines comerciales que se dio el salto real y evidente en la historia del comercio electrónico, consolidándose como un modelo de negocio viable, rentable y exponencial.

En América Latina, la real explosión de oportunidades para el e-commerce se dio a finales de los 90 con el surgimiento de portales como Mercado Libre, teniendo un auge mayor en los mercados de Brasil y México. De acuerdo con un reporte de Statista, estos países representan más del 60% de las ventas que se registran en la región.

Si bien aún existen grandes desafíos, principalmente de acceso a Internet en varias regiones de nuestro país, así como la carencia de infraestructura, la llegada de la pandemia de COVID-19 provocó un crecimiento exponencial de este formato de negocio.

La popularización a nivel mundial de los teléfonos inteligentes y el crecimiento de tiendas virtuales permitieron a una población confinada acceder a productos de toda índole, desde los básicos o de primera necesidad hasta aquellos que estaban destinados al ocio y entretenimiento. Este cambio de comportamiento en el usuario impactó la operación logística de las empresas. Los modelos multitienda serían cruciales para atacar diferentes mercados con necesidades particulares de cada consumidor.

La tienda de abarrotes, la farmacia, los restaurantes e incluso las grandes marcas transnacionales tuvieron que implementar de manera urgente canales de atención electrónicos para complementar sus modelos de ingreso tradicionales, y es donde la automatización de sus procesos se convirtió en la piedra angular de la supervivencia.

La aceleración del comercio electrónico nos hizo avanzar al futuro, y no hay un retorno. Esta evolución se define a partir de 3 factores: compradores, tiendas y cadena de suministro.

En el caso de los consumidores, su comportamiento es el principal factor que define la evolución del comercio electrónico. Las expectativas crecientes, como la entrega en 24 horas, fueron un cambio de juego introducido por los gigantes de la industria, haciendo que el umbral de tolerancia fuera menor. Y es que más allá de la necesidad de migrar a este comercio por las medidas de confinamiento, el comercio electrónico se ha convertido en un modelo de conveniencia para el consumidor, definiendo la experiencia de compra como el factor clave de fidelización.

¿Qué significa esto para las tiendas? ¿Será el fin de los minoristas? Estudios posteriores a los picos de la pandemia señalan que más de la mitad de los compradores prefieren a minoristas que tengan tanto tiendas físicas como en línea. Por ejemplo, el futuro de los centros comerciales podría ser las dark stores, o también las experiencias de marca que puedan implementar en sus espacios físicos más recursos de demostración que su propio canal de venta. Es aquí donde el uso de software será vital para brindar la flexibilidad necesaria que permita manejar las fluctuaciones de la demanda.

Ahora bien, la cadena de suministro: en este momento es fundamental la creación de una verdadera infraestructura de cumplimiento omnicanal para garantizar la eficiencia operativa. En este sentido, las presiones de los márgenes han hecho de la automatización una necesidad, no una opción.

De acuerdo un análisis de la consultora Frost&Sullivan se prevé que el mercado mundial de automatización de almacenes se duplique llegando a los 27 mil millones de dólares para 2025. El futuro en esta industria incluirá más soluciones que abarquen el ecosistema de la cadena de suministro, conectando la oferta, la demanda, la optimización de inventarios y el cumplimiento.

Para afrontar el futuro, las empresas del presente deberán recurrir a proveedores de automatización para sus almacenes, porque su foco debe centrarse en sus competencias principales y no la operación. Creo que a medida que el comportamiento del consumidor continúe evolucionando, la eficiencia ágil que brinda la automatización de la cadena de suministro será la clave para que el comercio electrónico sea rentable en el futuro.

Te invito a leer mi columna anterior: Vehículos autónomos, opción ideal para mejorar la eficiencia operativa en almacenes

Mercedes Rodríguez ocupa la posición de liderazgo de Business Development en Dematic México, desde donde impulsa la estrategia de crecimiento de la compañía en el mercado nacional a través de acciones que logren posicionar a la empresa como el aliado principal para lograr la automatización de la industria.


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