Estudios: Impuesto a las bebidas no disminuyó el consumo calórico de las familias mexicanas

 

En el 2014 las autoridades de México declararon la obesidad como una prioridad de salud pública. Desde esa fecha se aprobaron medidas para fomentar el ejercicio y los hábitos alimenticios saludables, así como un impuesto a bebidas azucaradas. Las acciones impuestas no parecen suficientes para atacar el grave problema que padecemos. Actualmente, México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, y el segundo en obesidad en adultos, precedido sólo por los Estados Unidos.

Los gobiernos y los programas de nutrición necesitan ahora enfocarse en asegurar que las personas consuman más alimentos altos en fibras y proteínas, como frutas y vegetales, mayor acceso a agua potable e implementación de programas complejos de actividad física en escuelas, entre muchas alternativas más.

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Comencemos por definir el problema

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se refiere a la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa. En México, distintas instancias de salud pública correlacionan esta condición como uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas como la diabetes mellitus tipo dos.

Para la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas ANPRAC, organismo que representa a los embotelladores de la industria refresquera mexicana, la reducción en el consumo de las bebidas no se traduce en una disminución del consumo calórico.

Y para desmitificar la correlación y estigma de las bebidas en la salud de las personas, se han publicado diversas investigaciones de universidades como el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Colegio de México (COLMEX) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) han desarrollado para ampliar el análisis integral costo-beneficio de la medida fiscal impuesta en el 2014.

Los estudios en cuestión revelan que el impuesto tuvo una reducción de entre 6 y 10 calorías diarias, considerando que la dieta promedio de los mexicanos es de 3,024 calorías, según la FAO.

Uno de los hallazgos más sensibles se desprende del impacto en el gasto total de los hogares mexicanos, especialmente el de los sectores más bajos. Al comparar el gasto en bebidas respecto al ingreso total del hogar, es visible que estos representan cerca de 7% y de acuerdo con el COLMEX, en 2014, los consumidores pudieron comprar 3% menos de su canasta básica alimentaria derivado del aumento de precios.

Estos documentos, desde distintas perspectivas, estudian a fondo la medida impositiva aplicada a bebidas endulzadas y alimentos densos en calorías que entraron en vigor en México el 1 de enero de 2014.

Fuente: Forbes México

 

 

 

 


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