Estudios: El ‘boom’ de la ropa de segunda mano

personas posando para foto, con atuendos coloridos

La venta de ropa de segunda mano es cíclica. Aparece en épocas de crisis. Luego hay vendedores que apuestan por ella desde hace años, explotando el nicho de lo vintage. El agravio de la pandemia, el auge del comercio online y el consumo sostenible están disparando el negocio de la ropa usada. Un fenómeno «masivo» que está arraigándose entre los jóvenes.

«El mercado ofrece ahora mismo buenas posibilidades para que este tipo de plataformas estén en auge: crisis económica, escasez de materias primas, la tendencia que tenemos al reciclaje…», explica Jacinto Llorca, experto en marketing y retail. Hay estudios y datos que apuntalan este crecimiento. Por ejemplo, el que ofrece la Fundación Humana: en los últimos años, la compra de este tipo de ropa en sus tiendas ha aumentado un 38% y su número de clientes, en un 20%.


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La pandemia y su efecto sobre el comportamiento del consumo está influyendo en esta tendencia. Un estudio realizado por Ipsos para Wallapop entre marzo y abril de 2021 calculó que el 30% de los españoles compró ropa de segunda mano los doce meses anteriores. En los próximos cinco años, según este análisis, uno de cada seis españoles comprará más prendas reutilizables. La pandemia está afianzando hábitos como el ahorro, evitar los gastos innecesarios y la apuesta por el consumo de proximidad y por la reducción de residuos, según la plataforma. Otro informe realizado por otra marca de segunda mano, la thredUP, apunta a que en 2024 moverá 77.000 millones de dólares, unos 68.000 millones de euros.

«Es cierto que los consumidores se lanzan a los productos de segunda mano por necesidad, o los venden por dinero, pero hay otras variables» que explican este auge, cuenta Paco Lorente, profesor de ESIC y director creativo de Sinaia Marketing. El experto enfatiza en la irrupción de las nuevas generaciones y las apps de comercio electrónico que han sabido darle un valor emocional a la ropa de segunda mano.

Según su teoría, las prendas usadas están cogiendo una connotación diferente a la de otras épocas de crisis en las que también se popularizaron. «Al consumidor ya no le da vergüenza. Vestir con ropa usada era un aspecto despectivo; ahora, las nuevas generaciones se enorgullecen de comprarla«, señala.

El experto pone de ejemplo a aplicaciones como Vinted, una de las plataformas más populares de compra y venta de ropa de segunda mano. De hecho, durante el primer trimestre del año, se posicionó como la segunda app de moda con mayor cuota de mercado, por encima de aplicaciones como la de H&M y de las de otras marcas de Inditex, según los datos del Informe General Mobile (IGMobile), elaborado por Smartme Analytics. Vinted debe su fama a sus campañas de publicidad en televisión y redes sociales. También hay otras, como Vibbo, que forma parte de Milanuncios.

¿Cómo influye el factor sostenible?

Según el análisis de Ipsos para Wallapop, los españoles están cada vez más convencidos de que alargar la vida a los productos contribuye a un consumo más responsable. Identifican, además, ventajas prácticas de comprar artículos de segunda mano, como la de recortar gastos y darle una segunda oportunidad a productos funcionales. Venderlos, por otro lado, les ayuda a no acumular artículos que no usan y a recuperar algo del dinero que pagaron por ellos en su día.

Ipsos también da un dato negativo para el sector textil: es la industria «más contaminante del planeta, ya que supone la contaminación del 20% del agua limpia y la liberación al medio ambiente del 35% de los microplásticos primarios«. Ante ello, Paco Lorente cree que el factor sostenibilidad asociado a la ropa de segunda mano «refuerza» la decisión de los consumidores para comprarla. Es decir, es un mensaje que, como mínimo, no es negativo para los clientes.

El profesor de Esic cree que el auge de este tipo de moda perdurará en el tiempo: «La conducta de compra está cambiando de forma elegida, no hay una necesidad detrás. Esto me da pistas de que va a durar. Habrá consumidores que se caerán o que se transformarán, pero otros seguirán», concluye.


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