El teletrabajo no siempre es flexible

mujer con estres laboral frente a un computador

Muchas compañías ya han solicitado la vuelta de los empleados a las oficinas de manera recurrente. El tráfico peatonal de febrero en las zonas de negocios de Madrid -Nuevos Ministerios y Cuatro Torres Business Area- lo evidencia con un crecimiento del 258% y el 239%, respectivamente, en comparación a enero de 2021 según el análisis de Retail Analytics de CBRE.

Y aunque es cierto que se ha producido un cambio de mentalidad sobre el teletrabajo -tanto individual, como empresarial-, lo es también que muchas empresas consideran que la innovación y los nuevos proyectos surgen y se desarrollan con más facilidad gracias a la interacción personal, que tiene lugar en las oficinas.

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En este contexto, la gran mayoría de las empresas ya ha planteado a sus empleados un regreso a la oficina bajo un modelo híbrido; algo que responde perfectamente a la preferencia de los trabajadores por trabajar desde la oficina al menos tres días a la semana, según nuestro estudio ‘Un año de teletrabajo’.

El citado modelo híbrido que propongan aquellas compañías y organizaciones que apuesten por el teletrabajo debe pasar por concebir la oficina como el lugar de trabajo habitual, aquel donde ocurren cosas, donde nos inspiramos y aportamos valor. Además, deberán asumir como parte de su cultura una flexibilidad que permita al empleado ir o no a la oficina en función de sus circunstancias.

En este punto, surge una pregunta, ¿es el teletrabajo un modelo flexible para los empleados? Podríamos aventurarnos a afirmar que se trata de algo discutible. Teletrabajo no es flexibilidad, como tampoco lo es que la empresa asigne días o semanas de trabajo en remoto.

Cabe partir de la premisa de que no existen días mejores o peores días para trabajar. Cada empleado tiene circunstancias personales diferentes que harán que necesite organizar su semana de una u otra manera, pudiendo ir a diario a la oficina; entrar algo más tarde, para dejar a los niños en el colegio; o teletrabajar desde una cafetería o un aeropuerto antes de tomar un vuelo.

¿Entonces? La flexibilidad es 100% compatible con la conciliación y el teletrabajo debe concebirse como una herramienta más a disposición de las personas para conseguirlo, pero no como un sistema recurrente. La RAE define el teletrabajo como «el trabajo?que se realiza desde un lugar fuera de la empresa».

En este contexto, las compañías que promuevan la flexibilidad y faciliten trabajar desde otros lugares, no solo desde casa, deben promover también una cultura de teletrabajo que se desarrolle en entornos adecuadamente acondicionados, para garantizar la seguridad del empleado y promover su productividad.

Esto último no es complicado. Los datos ya avalan que muchos empleados se plantean de manera proactiva teletrabajar desde espacios alternativos como coworkings o espacios flex próximos a su domicilio (fuente: estudio elaborado conjuntamente entre CBRE España y DCH-Organización Internacional de Directivos de Capital Humano); y podemos hablar de los modelos?híbridos como una realidad, en la que los empleados?alternan?el trabajo en la oficina?física?proporcionada por su empresa, con el trabajo en el hogar, desde un café, el tren o en un coworking.

Hacerlo posible va también de la mano de la tecnología. Más allá de las conexiones de datos necesarias para desempeñar nuestro trabajo, aplicaciones de conectividad con el entorno profesional, con la comunidad del edificio en el que nos encontramos y con sus amenities, se hacen protagonistas. En nuestro caso, los empleados contamos con Host, una solución en modo de app que nos facilita la reserva de puesto, los accesos touchless, el contacto con los servicios de mantenimiento, la reserva de plaza de garaje o realizar pedidos de comida, consiguiendo un entorno de trabajo seguro, interactivo, eficiente y flexible.

Precisamente esta omnicanalidad que nos permite hablar con los edificios es la que también beneficia a las empresas a la hora de optimizar el uso de sus oficinas que ya pueden estar preparadas en todo momento para recibir a los empleados en cualquier momento del día y dar respuesta a sus necesidades de espacio: puestos individuales para uso de día completo o por horas; espacios de concentración o salas de innovación o para reunirse.

Cambiemos de mentalidad y entremos de lleno en este nuevo entorno de trabajo híbrido. Pensemos en la oficina como un espacio recurrente adaptado a nuestras necesidades y en el que interaccionamos, fomentemos la colaboración y co-creemos. Y hagamos uso de una flexibilidad responsable en la que podamos teletrabajar desde cualquier lugar, para conseguir esa deseada, y ya conseguida por muchos, conciliación.


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