Cómo una tienda en Instagram puede revolucionar una estrategia de negocios

 

Navegas por una tienda de ropa. Te gusta ese vestido, esa blusa o ese pantalón. “Qué bien le quedan a los modelos”, piensas. Dependiendo de la tienda, al lado de la fotografía tienes la tabla de tallas y la posibilidad de ver la misma pieza pero con diferente color o estampado. Genial, pero también piensas que el o la modelo tiene un cuerpo que no se corresponde con el tuyo o un metro noventa que por motivos biológicos ya nunca alcanzarás.

¿Y si en vez de fotos de modelos hubiera imágenes de gente normal y corriente llevando ese mismo producto? Instagram, Facebook, Twitter y ahora Snapchat están llenas de estilismos como para montar el escaparate de una tienda virtual, ¿no?

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Ya se está trabajando en ello. Ahora es posible rastrear en internet imágenes en las que personas anónimas o blogueros especializados llevan determinados productos para vincularlos a su página de compra y ayudar así al cliente a tomar una decisión. Esto es ideal para la ropa, para saber si una camiseta nos quedaría bien al vérsela a otro chico con barba y rapado, por ejemplo, porque el modelo parece un Adonis rubio, o si soy baja y quiero llevar unas botas: hace mucho que aquella nórdica alcanzó el metro ochenta. Pero no solo puede servir para la moda: también para el turismo (sí, tantas fotos de piernas en la playa tienen una utilidad), la decoración o la cosmética.

Photoslurp es una de esas ‘startups’ que permiten vincular las imágenes que están desperdigadas por la web para ayudar al cliente en su elección de compra. Con sede en Barcelona, su tecnología detecta las imágenes en Instagram, Twitter o Facebook y las lleva automáticamente a la web del cliente, por lo general una tienda ‘online’. De esta manera, el consumidor ve en tiempo real looks y estilos de aquello que desea.

Photoslurp surge de “un proyecto fallido”, como recuerda Eulogi Bordas, su director general, a Teknautas. En enero de 2013 lanzaron una aplicación web del mismo nombre que permitía a las personas compartir fotografías entre sí independientemente de la red social en las que las publicaran. Ese proyecto no tuvo éxito.

Cuando decidieron cerrar, un año después, su socio, Ben Heinkel, mandó un correo a los 1.500 usuarios que había para despedirse. Uno de ellos, un holandés con una empresa que creaba ‘ecommerces’, preguntó si su tecnología podía identificar imágenes de sus productos e integrarlas en su página web para inducir a la compra.

¿Cómo le quedan a los demás estas gafas de sol?

Así, la tienda de gafas de sol Luiz David se convirtió en su primer cliente. En un apartado de su web se pueden ver todas las fotografías subidas a redes sociales con sus productos, bien en sus perfiles oficiales o en ajenos. Es difícil no identificarse con alguno de estos particulares modelos: hombres, mujeres, algún niño, rubias, morenos… Gente en un montón de situaciones y con distintos filtros: en la piscina, en un concierto, en la playa… Si te gusta lo bien que le quedan esas gafas, estás de suerte: pincha en la foto e irás a la página de producto para adquirirlas. Lo mismo si quieres comprar un reloj de Cluse Watches, otra de las tiendas que ofrecen sus servicios.

Si buscas unas nuevas gafas de sol pero no sabes cuáles elegir, estas fotos pueden ayudarte | Imagen: Luiz David
Si buscas unas nuevas gafas de sol pero no sabes cuáles elegir, estas fotos pueden ayudarte | Imagen: Luiz David

Max Urnezius fue de los primeros que probaron este servicio en España. Junto a su socia Núria Nicolás fundó en 2011 Fashion Pills, un ‘ecommerce’ de moda que se enfocaba mucho en las redes sociales. Aunque desapareció hace unos meses, Fashion Pills tuvo tiempo para utilizar la tecnología de Photoslurp. Ahora, Max se dedica a asesorar a otras marcas de moda en el terreno del ‘ecommerce’.

Para él, utilizar esta tecnología e integrar las fotos de Instagram “acerca a la gente que no es modelo la imagen de cómo le queda [la prenda] a la gente de calle, o sea, a los mismos clientes”. Al cortar la barrera entre modelos y clientes “se aumenta la conversión”, es decir, las ventas. Además, tener estos particulares escaparates ayuda a aumentar el compromiso entre cliente y empresa: aquel “se quiere sacar más fotos y, de esa manera, hace crecer también la imagen de marca y ayuda a consolidarla en redes sociales”.

Lo que hacían Núria y Max era preparar un ‘hashtag’ para cada producto. Cuando lo enviaban por correo, los clientes se encontraban la etiqueta en la mismísima factura, animándoles a compartir una foto con su nueva adquisición. Esta aparecía directamente en su web. Además, había un ‘flyer’ informativo que invitaba a participar en concursos subiendo esa imagen. La cuestión era incentivar.

Au Revoir Cinderella es otro de los ‘ecommerces’ españoles que apuesta por las fotos de Instagram. Es distribuidor oficial de la famosa marca de zapatos Jeffrey Campbell y cuenta además con tiendas físicas en Barcelona y Madrid (pronto abrirá otra en Bilbao). La web se ha apoyado mucho en redes sociales y en acciones con blogueras o promociones con los clientes. Si bien “Facebook me ayudó muchísimo” a la difusión de la tienda, cuenta a Teknautas Laura Méndez, su fundadora. “Instagram también nos impulsó”.

Cuando vieron que las blogueras con las que trabajaban abrían sus cuentas en esta red social (“antes no era tan comercial. Cuando empezó era más para mostrarse y no tanto para vender. Luego ya se empezó a introducir el negocio”) investigaron cómo utilizarlo para su beneficio. “Ahora Instagram es la primera fuente de inversión en redes sociales”, afirma sobre una cuenta con 102.000 seguidores.

¿Quieres saber cómo te quedarían unos zapatos Jeffrey Campbell? Ahí tienes unas pocas ideas | Imagen: Au Revoir Cinderella
¿Quieres saber cómo te quedarían unos zapatos Jeffrey Campbell? Ahí tienes unas pocas ideas | Imagen: Au Revoir Cinderella

Laura no da datos de facturación, pero asegura que después de usar la herramienta de Photoslurp sus ventas online han aumentado un 20 %. Gracias a Instagram las clientas pueden ver los zapatos en fotos más naturales(filtros mediante) que las de las páginas de compra. Y si les convence, directo al enlace del producto para adquirirlo. Siguen trabajando con las blogueras y haciendo sorteos.

Cambios en el ‘ecommerce’

En apenas un año, Photoslurp ya gestiona 31 clientes, el 60 % de ellos fuera de España. Los hay holandeses, italianos o canadienses. Y según Eulogi, 2016 será el gran año en que las marcas arriesguen por el poderío de los 400 millones de usuarios de Instagram para ayudarse a vender: “Hay empresas estadounidenses que ya han apostado por ello. Es algo que tiene que llegar a Europa este año. Nosotros estamos aquí, con clientes en los países europeos, con buenas métricas”.

Además, ya hay muchas tiendas online de moda que en su estrategia apuestan por generar ruido en redes sociales. La marca española de zapatillas Pompeii asegura que el 85 % de su facturación llega a través de Instagram: “Las fotos son inspiradoras, evocan una forma de vida, los valores de marca de Pompeii. No nos gusta estar dando la lata vendiendo. Es la plataforma para las marcas de moda. Es un enorme escaparate con 400 millones de usuarios”, explicaba en 2015 su director de marketing y ventas, Jaime Garrastazu.

Max, que ha visto como el comercio electrónico cambiaba mucho en apenas unos años, refrenda estas palabras: “El ‘ecommerce’ tiene que dar hoy en día mucho más contenido y mucha más información de lo que es la venta sola. El usuario, antes de comprar algo, busca muchísimo”. En el caso de la moda “lo que estás vendiendo es un concepto, la compra es más emocional”. Un concepto que también cita Laura: “La clienta no se lo piensa tanto y es como más emocional, llegas más rápido”.

Las imágenes ayudan, y por eso merece la pena integrar estas redes sociales. La misma Laura adelanta que llevan unos cuatro meses trabajando con Snapchat: “Es más rápido aún, más que Instagram. Es el ahora. Juega con el ahora y ya. También es un target más joven”, asegura. Montar el escaparate en los medios sociales ya no es algo que se pueda minusvalorar. Puede salir tanto o más rentable que uno en la Gran Vía madrileña.

Fuente: El Confidencial.com


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