Telxius representa después de Inditex el mejor negocio de Amancio Ortega

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No han pasado cuatro años desde que Amancio Ortega se gastó 378,8 millones para comprar a Telefónica un 10% de Telxius, su filial de infraestructuras, y el fundador de Inditex ya acumula una plusvalía superior a los 200 millones. Bastó la venta a ATC del negocio de torres de comunicaciones por 7.700 millones a comienzos del año pasado para que el empresario recuperara su inversión y obtuviera unos 330 millones adicionales.

La salida de KKR y la adquisición de un 20% más de Telxius mermó esta plusvalía, pero todo apunta a que maximizará a medio plazo la rentabilidad que logrará Ortega en su aventura en el sector de las telecomunicaciones. Telefónica y Pontegadea, a través de su sociedad conjunta Pontel Participaciones, abonaron 215,7 millones por el 40% que tenía KKR, quien ya estaba en el capital cuando entró el fundador de Inditex, en el año 2018.

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Al brazo inversor de Ortega le correspondería asumir unos 108 millones por su 20%, de manera que todavía le restaría una plusvalía de más de 200 millones, sin contar los dividendos que ha repartido Telxius, 87,2 millones en 2020 y 170 millones el año anterior, según las cuentas de la compañía.

Es una cifra inalcanzable en cualquiera de sus otras participadas, como Enagás o Red Eléctrica, incluso vendiendo su participación, que en el caso de la gasista no se ha revalorizado. En Telxius no ha sido necesario. De hecho, Ortega la ha aumentado, alcanzando el 30% del capital.

¿Lo de KKR fue una ganga?

La reconfiguración del accionariado de la teleco, con la marcha de KKR y la consolidación de Telefónica y Pontegadea, deja cifras llamativas. De entrada, los 215 millones por el 40% de Telxius son un importe bastante inferior a los 378,8 millones que había pagado el empresario gallego por un 10% hace menos de cuatro años.

El principal activo del grupo tras la venta de las torres son los 94.000 kilómetros de cable submarino que ofrecen conectividad en 23 países. Telefónica contrató a Société Generale y a Greenhill para buscar comprador a este negocio, estimando unos ingresos de unos 1.500 millones. Si el 40% de 1.500 millones son 600 millones, KKR vendió por bastante menos de lo que valdría su parte en los activos del grupo.

Telxius: lo que se vendió y lo que no se pudo vender

La clave de la operación está en lo que se vendió, las torres de telecomunicaciones, y lo que no se pudo o no se quiso vender, el cable submarino. KKR quería cerrar esta operación y deshacer la inversión, de más trayectoria que la de Pontegadea. El traspaso de las torres a ATC le dejó una plusvalía próxima a los 3.000 millones de euros, lo que allanó el camino para un acuerdo rápido entre las partes una vez se paralizó el proceso de venta del negocio de cable.

Con Telefónica sucede algo parecido, pues la búsqueda de efectivo para limpiar deuda quedó cubierta con el acuerdo con ATC, que le permitió limpiar 3.400 millones de pasivo. Todos habían ganado y así es más sencillo llevarse bien. La incógnita estaba en si Pontegadea decidía continuar o no. La family office del fundador de Inditex optó por comprar en lugar de vender.

La nueva etapa de Telefónica y Pontegadea

Con Telefónica y Pontegadea como accionistas estables, Telxius aparca definitivamente la venta del cable submarino y se dedicará a desarrollar su negocio. La operación se frustró porque las ofertas eran más bajas de lo esperado inicialmente en un área que está incrementando su demanda por el mayor tráfico de datos.

Amancio Ortega, por tanto, traza un camino de ida y vuelta, pues, como sucedía en 2018, el valor de su inversión descansa ahora en el negocio de Telxius una vez cerrada esta etapa de venta de activos. Eso sí, ya ha recuperado el dinero, ha conseguido una plusvalía de más de 200 millones y aún es dueño del 30% de la empresa.


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