Sánchez ahoga al sector aéreo pese a que 85% de los turistas que llegan a España lo hace en avión

Las aerolíneas se enfrentan a un verano difícil por el aumento de los costes de personal y de los precios del combustible, que amenazan sus márgenes, a pesar del repunte del tráfico. A diferencia de otros transportes como el tren o el autobús, Sánchez se ha olvidado del sector aéreo, pese a que de los 7,5 millones de turistas llegados a España en junio, 6,4 millones lo hicieron en avión, lo que representa el 85% del total. De esta forma, los costes de la aviación -impuestos al combustible, más tasas, los sistemas del EES- no paran de incrementarse, mientras que el Gobierno socialista ignora a este sector clave en la recuperación económica.

Los costes de combustible alcanzaron el 30% de los ingresos en el primer trimestre de 2022 y se prevé que sigan subiendo, mientras que, en el caso de los de personal, es poco probable que vuelvan a los niveles prepandemia, inferiores al 20% de los ingresos.Se espera que los márgenes de ebitda se sitúen este año por encima del 5% en el caso de las aerolíneas tradicionales y ligeramente por encima en el de las de bajo coste, «aunque la visibilidad sigue siendo muy baja», ha señalado este miércoles Scope en un comunicado.

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El segundo trimestre de 2022 supuso la vuelta a la rentabilidad de la mayoría de las aerolíneas, que se beneficiaron del aumento de la demanda de viajes, lo que permitió al sector elevar las tarifas, aunque se vio obligado a limitar la disponibilidad de asientos en los vuelos de corta distancia. Aunque la demanda es fuerte, «no está claro hasta qué punto resistirá después del verano con el aumento de la inflación, de los costes del combustible y de la mano de obra y las continuas preocupaciones geopolíticas». No obstante, pese a que la guerra entre Rusia y Ucrania seguirá alterando los patrones de viaje dentro de Europa y entre Europa y Asia-Pacífico, no se prevé que haga peligrar la recuperación de los viajes.

Gracias al apoyo directo e indirecto de los gobiernos al sector, ninguna de las grandes compañías aéreas quebró durante la pandemia, lo que garantiza que el problema de Europa de tener un sector mucho más fragmentado que el de los Estados Unidos siga vigente a largo plazo. En cuanto al combustible, la falta de capacidad de reserva a medida que aumenta el tráfico aéreo ha ampliado el diferencial entre los precios del crudo y del combustible para aviones, agravando el impacto del aumento de los precios del petróleo en las aerolíneas europeas.

Aunque el precio del petróleo medido en dólares ha disminuido recientemente, el del combustible para aviones en euros sigue subiendo más de un 80% este año. Las compañías están renovando su estrategia de cobertura de combustible y optando por un comportamiento más racional de la capacidad. Respecto de las plantillas, el sector se esfuerza por volver a contratar personal para satisfacer la fuerte demanda, tras la prolongada caída de la actividad por el covid, lo que pone el poder de negociación en manos de los pilotos, la tripulación de cabina y el personal de tierra, cuyo coste de vida se está viendo mermado por la creciente inflación.

Varias compañías ya se han visto afectadas negativamente por la huelga en España y es probable que la situación se extienda con los sindicatos que amenazan con movilizaciones en Reino Unido y Alemania. Mientras tanto, los aeropuertos, incluidos los ‘hubs’ europeos como Schiphol (Ámsterdam) o Heathrow (Londres), están poniendo límites al número de vuelos operados por las aerolíneas, dada la escasez de personal, lo que se traduce, para estas últimas, en menores ingresos.


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