Orange promete a los 52 trasladados a su filial de torres tres años sin despidos

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La operadora inicia la andadura de Totem, la división de infraestructuras que ha creado en España y también en Francia.

Orange promete tres años sin despidos en su flamante filial de torres de telefonía Totem, que ha lanzado en España y Francia. Acaba de trasladar a algo más de medio centenar de empleados desde su matriz española hasta la división recientemente creada. Ante las potenciales reticencias sindicales en un primer momento, no sólo ha blindado la garantía de empleo sino que también ha asegurado que el convenio que rija en sus condiciones laborales sea el de todo el grupo. Mientras tanto busca cómo participar en la consolidación del sector, pero descartando una potencial venta a Cellnex o cualquier otra ‘torrera’.


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En un momento especialmente delicado para el sector de las telecomunicaciones, con numerosos ajustes de plantilla y problemas en la rentabilidad de las empresas, las organizaciones sindicales buscaban precisamente que esta subrogación no generara más problemas. Y, al menos, por ahora hay una cierta tranquilidad. Mayor incluso de la que tienen otros trabajadores del grupo. En el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) firmado en el verano pasado, la dirección de la teleco francesa se comprometía a no ejecutar un nuevo despido colectivo en un plazo de dos años y no abordar durante un año procesos de externalización con salidas de personas. En el caso de Totem, esa garantía es de tres años.

En total, según explican fuentes sindicales, este mismo mes de noviembre se han trasladado a la nueva sociedad, Totem Towerco Spain SL, un total de 52 empleados que se encargarán, al igual que sucedió con Vantage Towers en Vodafone, de todos los trabajos vinculados a la gestión de las casi 8.000 torres con las que cuenta en España (en Francia han sumado a esta nueva división un total de 18.500). Todos estarán a cargo de Patrick Farges, consejero delegado de la división que procede de la fallida iniciativa de la compañía para servicios digitales a empresas X by Orange.

Más allá del mantenimiento del empleo durante esos tres años, el medio centenar de empleados también se verán beneficiados de la garantía de convenio. Es decir se les aplicará las condiciones pactadas para todo el grupo Orange, actualmente vigente, incluyendo incluso todas las prórrogas que se puedan firmar en el futuro (con la incorporación de una potencial retribución variable en el segundo semestre de este año y la revisión en 2022). También se ha blindado la posibilidad de retornar: en el caso de que Totem devolviera a Orange varios de los activos traspasados en la operación, existirá la posibilidad de que los empleados vinculados a los mismos puedan volver a su puesto.

Esta entidad será independiente del grupo Orange y dependerá de la matriz francesa. Ésta última ‘colgará’ sí que colgará del grupo, que es el dueño, al menos por ahora, del 100% de las acciones. “Estamos pensando activamente en cómo y cuándo participaremos en la consolidación del mercado de las torres de nuestros países”, aseguró el consejero delegado del grupo, Stephane Richards, durante la conferencia de analistas de la última presentación de resultados, quien se ha mostrado especialmente duro con compañías como Cellnex, que han ido ganando protagonismo en todo este proceso de compras y ventas de activos.

“No hay forma de que dejemos esta parte del mercado para las empresas de torres puras; como operador móvil, no queremos que esto suceda”, aseguró Richards, quien ha dejado caer la posibilidad en las últimas semanas de unir esta división de torres con las de otros operadores grandes en el continente para así construir un grupo paneuropeo. Otro de los gigantes del sector que está analizando qué hacer con sus torres es Deutsche Telekom que, al menos por ahora, no ha optado por la venta a una ’torrera’ como Cellnex. Se ha referido a la alemana y a la propia Vodafone, excluyendo a Telefónica, que sí que hizo ese movimiento para monetizarlas con la venta a American Tower. “Hay operadores que han decidido no vender estos activos porque los consideran estratégicos para el desarrollo futuro”, avisa.

El ‘espejo’ de Vodafone

En el caso de Vodafone, Vantage Towers lleva cotizando desde el pasado mes de marzo, cuando la compañía ingresó 2.300 millones de euros por la venta de las acciones. Está cotizando algo más del 19% de los títulos en el parqué londinense, que está en manos de inversores como DigitalBridge Group o el propio Blackrock. El rendimiento en bolsa ha sido significativamente mejor que el de la propia operadora dueña de la mayoría accionarial. En concreto, desde su estreno se ha revalorizado cerca de un 20%, cuando el grupo dirigido por Nick Read ha visto cómo su cotización se teñía de rojo.

¿La razón de esa diferencia en los rendimientos? Desde el lado inversor se ve con mejores ojos este tipo de compañías de infraestructuras a futuro, frente a las propias telecos, altamente endeudadas y con la fuerte necesidad de inversión en futuros despliegues. En cuanto al negocio, España generó 42 de los 246 millones de euros de ingresos que declaró en el segundo trimestre del año, primero de su ejercicio fiscal y último del que se han dado cifras.


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