Inditex, H&M y Nike disparan 41% sus stocks mientras el consumo se detiene

Interior de tienda de ropa
  • Un análisis realizado por Expansión muestra que doce de los principales grupos textiles acumulan unas existencias de US$40.241 millones

Según publica larepublica.co Los grandes grupos textiles encaran los dos meses más importantes del año para sus ventas con unos niveles de inventario récord y la amenaza de que la desaceleración del consumo les suponga finalizar la campaña navideña con demasiado stock, lo que les obligaría a aumentar sus promociones y dañar su margen.

Un análisis realizado por Expansión muestra que doce de los principales grupos textiles acumulan unas existencias de US$40.241 millones en sus balances, según sus últimas cuentas publicadas, 41% más que en el mismo periodo de 2021 y 2019 -cuando la cifra era similar a la del pasado año- y rondaba los US$28.561 millones. Tienen, por tanto, un stock extra de US$11.696 millones frente a lo que ha sido lo habitual en los últimos años.


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La lista incluye a grupos enfocados al fast fashion -Inditex, H&M o Gap-, las principales firmas deportivas -Nike, Adidas o Puma- o marcas prémium -Hugo Boss, PVH o Ralph Lauren-. También a compañías europeas, estadounidenses y asiáticas, lo que muestra que se trata de una realidad a la que se enfrenta todo el sector.

El exceso de ‘stock’

Las causas que explican el incremento de los inventarios son varias y están bien identificadas. Por un lado, hay dos efectos externos a las empresas que han influido a nivel contable. Uno es la inflación, ya que al comprar la ropa más cara, los grupos se la han tenido que apuntar a un mayor valor en sus balances. El otro son las divisas, que han impactado sobre todo a las empresas europeas y asiáticas por la fortaleza del dólar. No obstante, ninguno de estos dos efectos explican el fuerte crecimiento de los inventarios.

«El pasado ejercicio ya terminó con los grupos cargados de stock debido a que noviembre y diciembre fueron flojos para la venta, pero las buenas previsiones para 2022 hicieron que el sector fuera optimista y acelerara compras a principios de este año. Esas decisiones se notan pasados 6-12 meses por el desfase entre el momento de la compra y la venta. Además, desde el verano la actividad se ha vuelto a ralentizar. Aunque se está facturando más, es por un efecto de precios, pero se están vendiendo menos unidades y eso hace que se esté acumulando stock», explica Antonio Gonzalo, socio de McKinsey y su responsable de moda en España.

«Cuando se hicieron las compras que explican los stocks actuales, se fue demasiado optimista con las ventas, pero la recuperación del consumo no ha sido tan boyante. La paralización del mercado ruso tampoco ha ayudado», señala Néstor Hap, socio y director asociado de moda y lujo en BCG.

Los gigantes textiles han incluido en sus últimas cuentas publicadas, donde todas hacen referencia al alza de sus inventarios, varias explicaciones a esta situación. Una de las más repetidas es el adelanto de las compras para prevenir los problemas que se generaron en las cadenas logísticas en la segunda mitad de 2021.

Entonces, H&M reconoció su incapacidad para satisfacer toda la demanda durante varios meses; Adidas calculó un impacto en sus ventas de US$500 millones por retrasos en las entregas; y Gap tuvo que disparar sus costes para llevar la ropa a sus tiendas en aviones, en lugar de barcos, y evitar así la ausencia de producto.

Anticipación excesiva

El sector ha tratado este año de defenderse ante una posible situación similar. «Para incrementar la disponibilidad de producto ante posibles tensiones en la cadena de suministro en el segundo semestre de 2022, Inditex ha anticipado temporalmente las entradas de inventario de la campaña otoño/invierno», señaló el grupo español en septiembre.

El dueño de Zara anunció entonces que tenía unas existencias de 3.672 millones de euros a cierre de julio, 43% más que un año antes, aunque añadió que en septiembre el nivel ascendía ya sólo a 33% más y que el anticipo de compras no suponía «modificar su nivel de compromiso» con sus proveedores. Señalaba así que había comprado antes, pero que no necesariamente iba a comprar más.

«Las existencias ascienden a 47.141 millones de coronas suecas (US$4.335 millones), un aumento de 28%, por el efecto de las divisas y el adelanto de pedidos para contrarrestar retrasos en la cadena de suministro», indicó H&M en sus cuentas de los nueve primeros meses de 2022.

PVH, dueño de Calvin Klein o Tommy Hilfiger, achaca también el crecimiento del 19% en sus stocks al «aumento planificado de las compras para mitigar problemas de suministro», aunque reconoce «una demanda menor de la esperada», especialmente en Norteamérica.

Hugo Boss, con 910 millones en producto en sus almacenes, 55% más que hace un año, destaca una gestión «intencionada» para «asegurar la suficiente disponibilidad de producto» de cara a la temporada que se aproxima, mientras que Nike y Adidas, con un 42,2% y 32,2% más de inventario que el año pasado, respectivamente, apuntan a un movimiento defensivo frente a «plazos de entrega más largos» y añaden que «el desafiante entorno de mercado en China ha contribuido» a elevar existencias.

La realidad es que los problemas logísticos que podían temer las empresas no se han producido, al menos por ahora. «Las cadenas de suministro están funcionando bien e incluso los precios se están ajustando», señala Néstor Hap. «Ha sido más un miedo a repetir los problemas del pasado año que una realidad», ratifica Antonio Gonzalo.

El exceso de celo ha chocado además con una relajación de la demanda. «El mercado es inestable, pero en general se ha comportado por debajo de las expectativas», dice el experto de McKinsey.

Puma hace referencia a ello en sus últimas cuentas publicadas, donde muestra unas existencias 72% superiores a las del año pasado. «Los altos niveles de inventario en el mercado, sobre todo de ropa, ha llevado a los retailers a ser más cautelosos con sus pedidos», señala el grupo alemán, en relación a la evolución de su negocio mayorista.

Puma, Levi’s, PVH o Fast Retailing (Uniqlo) explican que parte del alza de sus inventarios se debe a la comparativa con un 2021 en el que sus stocks eran más bajos de lo habitual. No obstante, si se enfrentan con las cifras de 2019 los niveles eran muy similares, por lo que es ahora cuando son más altos de lo que ha sido habitual.


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