Hoteles casi llenos y más caros

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Las grandes cadenas españolas pretenden volver a los beneficios este año aupadas por las reservas para Semana Santa y verano

“A no ser que haya una hecatombe, en 2022 volveremos a los beneficios”. Con estas palabras, Gabriel Escarrer, vicepresidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, anuncia el fin del calvario de una de las industrias españolas que más han sufrido con la pandemia: el turismo, que pasó de representar el 12,3% del PIB del país en 2019 al 5,5% en 2020 y el año pasado apenas recuperó dos puntos, y cuyo máximo exponente son las cadenas hoteleras. Tras dos años acumulando pérdidas millonarias como consecuencia de los cierres y las restricciones a la movilidad, que en el caso de la primera empresa española, Meliá, superaron los 600 millones de euros, las compañías hoteleras sostienen que este año, por fin, acabará la sangría gracias a las ansias de viajar de los españoles y el regreso de los turistas internacionales. En 2021 llegaron 31 millones de foráneos, frente a los más de 83 millones previos a la covid, y en lo que va de año suman casi el 40% de la ocupación.

Incluso algunos, como Grupo Barceló, a punto de cerrar las cuentas del año pasado, aseguran que en 2021 sus hoteles ya recuperaron los números negros, pero la agencia de viajes lastró los resultados del grupo, que este ejercicio serán positivos en conjunto, según Raúl González, consejero delegado para Europa, Oriente y África.

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Es cierto que las grandes cadenas españolas dejaron de quemar caja a mediados del año pasado. Luego les espoleó un buen y largo verano que se vio empañado a las puertas de la Navidad por la sexta ola de la covid. “Hemos vuelto al resultado de explotación positivo, después de sufrir un año 2020 para olvidar”, escribía en su blog Luis Riu, consejero delegado de RIU Hotels & Resort, en enero. Lo suscribe Amancio López Seijas, presidente de Hotusa, una de las firmas que recurrieron al fondo de solvencia de la SEPI. Y algunas retornaron al beneficio neto en el último trimestre del año pasado, como NH Hotels Group, con más de 41 millones, que sirvieron para dejar sus pérdidas anuales en 133,7 millones frente a los 371 millones de un año antes. Las tres hoteleras anticipan que en 2022 recobrarán las ganancias contantes y sonantes.

“Soy extremadamente optimista. No solo vamos a volver al beneficio neto este año, sino que vamos a batir las previsiones que anticipamos a principios del ejercicio. La recuperación es muy sólida y además se está produciendo en todos los segmentos”, señalaba el pasado martes Ramón Aragonés, consejero delegado de NH, tras haber alcanzado un día antes el récord de reservas desde que comenzó la pandemia.

A la vista de que las ganas de viajar de los ciudadanos están en niveles máximos después de dos años de restricciones, las cadenas han adelantado la apertura de sus hoteles de temporada, tienen casi todo su parque en funcionamiento, al contrario que lo que ocurría el año pasado por estas fechas. Esperan el regreso del viajero internacional y un lleno casi total esta Semana Santa. Aunque el turismo es miedoso, la guerra de Ucrania está afectando menos de lo que cabía esperar, aprecian desde RIU, que contaba con que el turista alemán se retrajese más de lo que finalmente lo ha hecho. Sus hoteles españoles tienen una media de ocupación del 72% en abril, con las reservas un 15% por encima de las de 2019. Los que mejor están funcionando son los de Canarias y, en la Península, los de Chiclana, Torremolinos y Nerja, mientras que Baleares va a un ritmo más lento por la retracción de los alemanes.

“Pese a que el entorno sea muy volátil y no ganemos para sustos, las reservas para Semana Santa mejoran semana tras semana, a pesar de que cada vez dependemos más de las del último minuto. Lo mismo ocurre de cara al verano: crecemos por encima de 2019 y con una ocupación en línea, no como el año pasado”, dice Escarrer. En Canarias, los días de Pascua están comprometidos al 80%, y en la Península, al 70%. Unas cifras similares a las que maneja Barceló. Raúl González alerta, no obstante, de que las reservas son cada vez más tardías: más del 55% de las ventas globales del verano se realizan en las últimas dos semanas.

Más que por la guerra en Ucrania, “que puede retrasar la llegada de viajeros estadounidenses a Europa”, según Aragonés, las cadenas hoteleras están preocupadas por la desorbitada subida del IPC provocada por la escalada de la energía y la alimentación, que para Barceló supone haber duplicado en los últimos tres meses los costes respecto a igual periodo de 2021 en los hoteles vacacionales y quintuplicarlos en los urbanos. La espiral inflacionista lastrará los márgenes de la industria, después de haber acometido un importante ajuste de los gastos de estructura, que en el caso de NH se cifran en 50 millones de euros. “Tenemos que subir los precios”, afirma González, “repercutir la subida de los costes para no perder rentabilidad”, apoya el consejero delegado de NH.

Subida de precios

Meliá compensa de momento el encarecimiento energético y de las materias primas con unas tarifas hoteleras que están por encima de las de 2019, gracias a la mejora de la calidad del producto y de la distribución online, explica Escarrer, y también porque el mercado que mejor se está comportando es el premium, donde los precios no son un factor determinante para el cliente.

Según los últimos datos de la encuesta de coyuntura hotelera del INE, en febrero los precios medios por habitación ocupada fueron de 87,80 euros, por encima de los 83,60 euros del mismo mes de 2019. Mientras la ocupación, del 44%, hace tres años rozaba el 50%. El incremento de tarifas también compensa la menor ocupación, máxime en un momento en el que se están alargando las estancias medias, según la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).

Las cadenas se preparan para una buena temporada turística, para recuperar las cifras de 2019. De hecho, están contratando personal como locas. Meliá ha anunciado que busca 1.850 empleados en Baleares, Costa del Sol y Benidorm. Pero no es ni mucho menos la única. Ángel Solves, director de Adecco Hostelería, asegura que todas las compañías grandes y pequeñas intentan reclutar trabajadores, pues con la pandemia muchos se refugiaron en otros sectores y ahora hay déficit de profesionales cualificados. Sobre todo de camareros, camareros de piso, cocineros y ayudantes de cocina. De ahí que una práctica que hasta ahora no era habitual en el sector, como los open day de origen estadounidense, se esté extendiendo entre la mayoría de las hoteleras, sobre todo en las islas.

“Está habiendo problemas para encontrar profesionales porque la demanda es muy fuerte. En algunos mercados, como en Dublín, es un drama, ya que nos falta el 30% del staff. Va a ser difícil cubrir nuestros estándares de calidad”, explica Aragonés, a quien le cuesta admitir la cantidad de empleados que busca NH por miedo a no poder llegar a ficharlos. Al menos son 1.400. “El problema es que encontremos a todos los que necesitamos”, coincide RIU, que en los últimos 12 meses ha contratado a 2.000 personas solo en sus hoteles nacionales y sigue reclutando.

Porque con la mejoría del negocio y las buenas proyecciones para 2022, las grandes hoteleras españolas han retomado los planes de expansión que dejaron aparcados con la pandemia. Y vuelven a abrir hoteles nuevos. Meliá anunció a principios de año la incorporación de 52 hoteles a su cartera entre 2022 y 2024. Sin embargo, “en apenas seis meses hemos firmado 42 y pensamos que esa cifra va a aumentar”, prevé Escarrer. La mayoría serán establecimientos en gestión o franquicia, que generan ingresos desde el primer día, ayudan a la caja y al ebitda, continúa el directivo. Actualmente solo el 12% de sus 338 establecimientos son propiedad de la compañía, “porque han aumentado de forma exponencial los operados en gestión y franquicia”.

NH tiene 25 hoteles nuevos firmados y sus perspectivas son las de seguir creciendo. La cadena de hostelería urbana va a entrar en el segmento vacacional por la costa mediterránea, “donde es muy probable que incorporemos un hotel [en España] muy pronto”, dice Aragonés. También Palladium Hotel Group pretende salir de su zona de confort y lanzarse al segmento urbano: Miami y Nueva York son los destinos elegidos que probablemente firmará en 2022, según su consejero delegado, Jesús Sobrino, que este año piensa rebasar los beneficios de 2019.

Por su parte, Grupo Barceló planea abrir 15 establecimientos este año, 7 de ellos en territorio nacional. Destinará 40 millones a reformas en sus hoteles en propiedad (el 31% de su cartera de 265 hoteles) y el montante superará los 160 millones en los que gestiona. En el caso de RIU, con un centenar de establecimientos, prevé seis aperturas en 2022, dos de ellas de hoteles reposicionados en España.

Mapa final

Al final de esta crisis, que Exceltur piensa que remitirá por completo en 2023 (para este año calcula un PIB turístico de 142.000 millones de euros, un 8% por debajo de 2019), el sector hotelero no se verá tan tocado como se esperaba. “No ha habido grandes quiebras ni concursos de acreedores”, señala Laura Hernando, directora de hoteles de la consultora Colliers International, y han sido contadas las ventas de cadenas. Ayre y Selenta son algunas de ellas. Lo que sí se ha precipitado es la inversión en activos hoteleros, que superó los 3.000 millones de euros el año pasado, dando entrada a fondos de inversión internacionales que buscan rentabilidad, lo que, en opinión de Pedro Aznar, profesor de Esade, da idea de que la industria, aunque volátil, tiene perspectivas de crecimiento.

Grandes y pequeñas compañías tuvieron que desprenderse de establecimientos (todavía están pendientes para este año operaciones por parte de Meliá y NH con las que recortar su elevada deuda, superior a 1.200 y 500 millones de euros, respectivamente). Pero lo bueno que ha tenido el sector, en palabras de Iván San Félix, analista de Renta 4, es que el valor de sus propiedades apenas ha caído y no han tenido que vender a saldo. Sí que renegociar la creciente deuda, refinanciarse o apalancarse más. No son pocas las hoteleras que han recurrido a la SEPI para sobrevivir. Hotusa, con 241 millones, es la que más préstamos ha recibido, aunque no son una preocupación para López Seijas. Hesperia, Vincci, Silken, Blue Sea, Meeting Point, Bluebay… están en esa lista. Igual que otras como Room Mate, Soho o Petit Palace, a las que les está costando dejar la cuerda floja. Jesús Sobrino cree que la consolidación del sector aún no ha terminado. Y Gabriel Escarrer, que las ganadoras de esta crisis serán las cadenas con marcas fuertes y buenos canales de distribución, de un lado, y las plataformas como Booking o Expedia, del otro.

Las agencias de viajes son otra historia

Para las agencias de viajes, la recuperación poscovid va a llegar más tarde que para los hoteles. Estos negocios han sido los que peor parados han salido de la crisis del coronavirus del sector turístico. En 2019 había 6.000 empresas con 9.500 puntos de venta y 67.500 empleados, indica el expresidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas (Acave), Martí Sarrate. “Hoy se han perdido 15.000 puestos de trabajo y han cerrado el 15% de las agencias”, asegura.

En la actualidad estos negocios representan al sector con más personal en suspensión temporal de empleo, con un 28% del total en febrero. De hecho, este mes el Gobierno ha activado el nuevo sistema de ERTE (Mecanismo RED) para actividades que hayan sufrido cambios estructurales durante la pandemia precisamente con las agencias de viajes como protagonistas. Todavía no hay datos sobre el personal que se ha incluido en él. Sarrate cree que la situación, ahora complicada con la guerra de Rusia y Ucrania y con la desorbitada subida de los precios, puede ir más lejos: podrían desaparecer otro 10% de empresas y 5.000 empleos adicionales, anticipa.

Las agencias de viajes también son el segmento turístico que más movimientos corporativos han tenido desde que irrumpió la covid; además, han sido protagonizados por los grandes actores del sector. Ávoris, el grupo derivado de la fusión del negocio de viajes de Barceló y Globalia, cerró su unión recurriendo a las ayudas del fondo de solvencia de la SEPI, que le ha otorgado 320 millones de euros. También Logitravel se ha integrado en otro grande: Viajes El Corte Inglés. Y hay nuevos movimientos en curso, como la posible venta de Nautalia (del grupo Wamos, que fue rescatado por el fondo de la SEPI con 85 millones de euros), por la que se interesan la propia Ávoris y W2M. El proceso de consolidación de las agencias de viajes españolas sigue en marcha.


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