España busca suplir el girasol ucraniano con más propio

  • Los bajos precios desincentivan la producción nacional

Uno de los primeros efectos palpables en España de la invasión rusa tuvo como escenario los supermercados. Las botellas de aceite de girasol desaparecieron de los lineales y las tiendas racionaron su venta para evitar acaparamientos de este producto, cuyo principal proveedor extranjero es Ucrania. Poco después se produjo un fuerte aumento de su precio –los restauradores alertan de subidas del 200%–. Todo ello pese a que gran parte del girasol ucraniano que se esperaba para esta campaña ya estaba enviado antes de la guerra.

La posible escasez que lanzó a los consumidores al supermercado llegaría, en todo caso, a partir de la próxima temporada. De ahí que España intente ahora incrementar la producción propia. El problema se extiende en toda Europa y la Comisión ya ha movido ficha para tratar de suplir la falta de girasol permitiendo cultivar en los terrenos de barbecho este año –el girasol se siembra a principios de primavera–.

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Igual que el Ejecutivo comunitario busca fórmulas para alcanzar la autonomía energética y romper con Rusia, necesita como sea autoabastecerse de un producto del que depende buena parte de la industria alimentaria, desde ganaderos hasta fabricantes de alimentos y restauradores. El Ministerio de Agricultura ya ha dado luz verde al uso excepcional de los barbechos –la ley no permite utilizarlos–, pero los agricultores dudan de que se vaya a cultivar todo el girasol que el Gobierno espera.

Con lo que se cultiva en España se puede cubrir la demanda de aceite de uso doméstico…

“Es una buena medida y sí se va a sembrar más girasol en España, pero tampoco de forma masiva; es muy difícil que se pueda cubrir toda la demanda”, comenta José Roales, responsable nacional de cultivos herbáceos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag) y productor de girasol. Los bajos precios que cobran los agricultores y la época en la que se ha aprobado la iniciativa, con la primavera ya iniciada y la programación de cultivos anuales ya hecha, desincentivan su producción, añade Roales.

Un análisis de Coag indica que para la campaña 2021/2022 se ha estimado una producción nacional de 771.000 toneladas de semilla de girasol y una importación de 480.000 toneladas. “En el caso de la torta de girasol, una materia prima directamente utilizada para la elaboración de pienso, las proporciones son similares: 609.000 toneladas producidas y 350.000 importadas”, señalan. El girasol que se cultiva en España cubre de sobra la demanda de aceite de consumo doméstico, consideran en esta organización. Pero no llega para abastecer a los productores de pienso para alimentación animal.

…Pero no llega para abastecer a toda la industria alimentaria, desde ganaderos a fabricantes

“No es una mala medida porque todo suma, pero se ha hecho de forma poco ágil; se han perdido varias semanas para el cultivo de girasol y su bajo precio lo hace poco rentable”, considera Santi Caudevilles, responsable de cultivos herbáceos de Unió de Pagesos.

La importación sigue siendo, hoy por hoy, imprescindible para cubrir su demanda en España.


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