Desempleo español sigue por encima de 2019

Escritorio, clips, manos llenando un formulario

La afirmación del Gobierno de que el  empleo al cierre de 2021 ha recuperado los niveles de 2019 no es cierta. Si se tienen en cuenta todas las personas que quieren trabajar y no pueden, todavía no hemos vuelto a la situación anterior a la pandemia. Y en segundo lugar, el crecimiento del empleo por encima del de la economía oculta un aumento del número de funcionarios y, lo más preocupante, una caída de la productividad que tarde o temprano acabará estallando.

Es cierto que en el año recién terminado se redujo el número de parados registrados en más de 782.000, hasta 3,106 millones. Pero eso es sólo el paro registrado, que no incluye a todos los desempleados. Todavía hay casi 123.000 trabajadores en ERTE que no han podido reincorporarse al trabajo que tenían antes del covid, y otros 108.000 autónomos que se encuentran en cese de actividad. Y también hay que sumar más de 281.000 demandantes de empleo con disponibilidad limitada (sólo pueden trabajar en condiciones muy concretas, por ejemplo en teletrabajo) y otros 215.000 son «otros no ocupados» (como estudiantes o perceptores del PER).

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Si se suman todos los conceptos, obtenemos que en España hay realmente 3.833.115 personas desempleadas, no 3,1 millones. Y eso supone que todavía tenemos 57.700 parados más que en 2019 teniendo en cuenta cifras comparables, según los cálculos del director de estudios del sindicato USO, José Luis Fernández Santillana.

Más allá de que el empleo haya vuelto o no a los niveles previos a la pandemia, llama la atención que la recuperación del empleo en 2021 haya sido más rápida que la de la propia economía (el PIB está muy lejos todavía de los niveles de 2019, y crecerá como máximo un 5% en 2021, aunque el consenso lo sitúa por debajo).

Esta anomalía se explica en parte por el aumento de la contratación de funcionarios por las administraciones públicas: hay un 9,2% más de empleados públicos que en 2019, mientras que el empleo en el sector privado ha caído el 3,6% incluyendo los ERTE.

La productividad se desploma porque la economía no arranca

Pero también se da otro fenómeno peligroso: las empresas han contratado mucho en los últimos meses porque esperaban que la demanda de sus productos o servicios iba a crecer con fuerza, cosa que no ha sucedido. Si sigue sin ocurrir a corto plazo, la situación se hará insostenible y no tendrán más remedio que despedir a buena parte de las personas que han contratado.

Técnicamente, lo que está ocurriendo es una fuerte caída de la productividad, es decir, de la producción por cada trabajador. Y eso es algo muy preocupante porque la productividad es la clave para el crecimiento económico y del empleo a medio plazo. De hecho, el principal problema de España desde que gobierna Pedro Sánchez en coalición con Podemos es la constante bajada de la productividad.

La única esperanza para revertir esta tendencia es que el crecimiento se acelere gracias a los fondos europeos. Pero los principales institutos nacionales e internacionales no esperan que el PIB alcance los niveles de 2019 hasta 2023. Y muchas empresas, sobre todo pymes, no podrán aguantar hasta entonces con los empleados que han contratado en 2021.


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