Covid vuelve a pasar factura a la hostelería

Mesoneros con tapaboca atendiendo a los clientes

La hostelería aplaza la recuperación a 2023 ante la avalancha de contagios, «espera un primer trimestre malo».

Justo cuando se estaba produciendo una recuperación del consumo, la avalancha de contagios causada por ómicron ha vuelto a provocar una caída de las ventas en la recta final del año –alrededor del 30% respecto a 2019, según las estimaciones del sector- que persistirá, al menos, hasta abril. El año pasado se cerró con una merma de los ingresos de unos 30.000 millones de euros y la previsión es que la situación se agrave aún más en el inicio del nuevo año.

«El primer trimestre de 2022 será mucho peor que el cierre de 2021, pero mantenemos la esperanza de que a partir de ahí comience la senda de la recuperación que habíamos iniciado en este último semestre; si bien la recuperación de las cifras de empleo y facturación no se producirán hasta 2023«, explica el presidente de Hostelería de España, José Luis Yzuel. La evolución está, en cualquier caso, condicionada por la incertidumbre en la evolución de la pandemia, la subida de los precios y la finalización de las ayudas concedidas a las empresas.

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Subida de los costes

Y es que además de los problemas con el avance de la pandemia, la hostelería está sufriendo un imparable aumento de los costes y, aunque hasta ahora ha estado evitando una subida de precios para no lastrar más el consumo, se verá obligada ahora a acometer incrementos de entre el 10% y el 15% una vez que han pasado ya las fiestas de Navidad.

Desde el sector explican que, «aunque se ha intentado evitar en todo momento un encarecimiento para consolidar la recuperación y entre las empresas había un debate muy fuerte entre acometer las subidas antes o esperar a que pasaran las fiestas, la situación ya es insostenible y no va a quedar otro remedio que subir los precios».

Hostelería de España ha mantenido en todo momento la cautela al respecto y prefiere no pronunciarse sobre estas subidas ni dar cifras, pero sí que admite que hay un problema y que la situación parece ya inevitable. «En estos momentos hay máxima preocupación sobre el incremento de los costes en hostelería, que son los que componen el precio final que se le cobra al cliente», reconocía a finales de diciembre Emilio Gallego, secretario general de la organización, tras la presentación de un informe sobre la importancia de las terrazas para el sector.

Incremento costes

Pero es que al incremento de los costes se suma el fin de las ayudas, un asunto especialmente delicado para los hosteleros, teniendo en cuenta, sobre todo, que las comunidades autónomas tendrán que devolver hasta 2.500 millones de euros de las ayudas que les correspondían al no haberse podido tramitar por las numerosas dificultades impuestas. Es más de un tercio de los 7.000 millones de euros que se aprobó transferir en total el pasado mes de marzo de 2021 de las Líneas Covid para pymes y autónomas con el objetivo de ayudar a aquellos que hayan sufrido dificultades financieras a raíz de la pandemia.

En principio estaba previsto que todo lo que no se hubiera ejecutado el 31 de diciembre fuera devuelto, pero el Gobierno ha aceptado extender ese plazo seis meses más, hasta el 30 de junio, para todos aquellos expedientes que estén pendientes de tramitación.

Evolución del empleo

A pesar de todo ello y aunque la recuperación se retrasa, la hostelería ha conseguido frenar la caída del empleo. El sector cerró el pasado año con una media cercana a 1,5 millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social, lo que supone un ligero descenso de un 0,3%, según los datos de afiliados de afiliación del Ministerio de Trabajo.

«Este balance se debe a las caídas que tuvieron lugar entre enero y mayo, que fueron casi compensadas con los incrementos a partir de junio», explican en la patronal. De los trabajadores afiliados en el último mes del año 37.000 estaban acogidos a un Erte frente a los cerca de 364.000 del año anterior.

Eso sí, comparado con 2019 se mantiene un descenso cercano a los 200.000 afiliados, lo que equivale a una caída de casi el 12%. Por ramas de actividad, mientras que la restauración cerró el año con una media cercana a 1,2 millones de trabajadores, un 0,7% menos, en el alojamiento la media se situó en 275.172 afiliados, lo que supone un aumento de un 1,6% respecto al año anterior, con 4.215 trabajadores más.

La recuperación es clave teniendo en cuenta que el sector de la hostelería facturaba antes de la crisis 130.841 millones de euros, lo que representaba un 6,4% del PIB y empleaba a más de 1,7 millones de trabajadores.


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