‘En la aviación, el plástico es un problema más retador que el combustible’

La directora de Asuntos Corporativos de Latam Colombia explica los retos de volver sostenible la aviación.

Las industria de la aviación aporta actualmente el 3 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Una cifra considerable que podría crecer, dado la visión comercial que tiene este sector de hacerse cada vez más accesible y de llegar a públicos para los que antes viajar en avión era considerado como un lujo y hoy es entendido como un medio de transporte más.

Por ejemplo en Latinoamérica, solo cerca del 20 % de la población se transporta en avión, lo que se traduce en un gran mercado objetivo. Pero en un mundo que atraviesa una crisis climática, las compañías que quieran crecer deben tener en cuenta también el factor sostenibilidad.

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Para hacer a la aviación más sostenible, explica Maria Lara, directora Asuntos Corporativos de la aerolínea Latam Colombia, el mayor reto no está en la emisión de gases, sino, en cambio en el consumo de plásticos de un solo uso.

De acuerdo con la directiva, en el caso de los combustibles las soluciones ya están inventadas, el problema es que aún son costosas y requieren de su masificación para que el negocio siga siendo rentable al tiempo que es responsable con el medioambiente. Pero en el caso del plástico aún hay mucho por investigar e intentar.

Combustible sostenible de aviación

Una de esas soluciones que disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero es el combustible sostenible de aviación (SAF, en su sigla en inglés). El SAF es un tipo de combustible no convencional, producido a partir de materias primas renovables o derivadas de residuos que cumplen con criterios de sostenibilidad.

La variedad de materias primas es amplia pudiendo ser aceites de cocina, grasas, desechos municipales y residuos agrícolas, entre otros. Además, existen otras alternativas como el hidrógeno verde que también puede ser usado para producir SAF, aunque -de momento- no es comercialmente viable para este fin dado su alto costo y bajo volumen de producción.

Según datos de la IATA, el SAF brinda una reducción en las emisiones de hasta un 80 % en comparación con los combustibles tradicionales, y se plantea como la herramienta más inmediata para contribuir a un transporte masivo sostenible.

Sudamérica reúne condiciones insuperables en materia de disponibilidad de recursos y materias primas sostenibles para desarrollar este tipo de combustible sostenible. Por ejemplo, según datos de WWF, Brasil cuenta con un potencial para producir hasta 9 mil millones de litros de SAF, provenientes de diferentes fuentes como residuos de la agricultura y de la industria maderera y a 2030 la oferta mundial serán 6.500 MM Gal, de los cuales 2.300 MM Gal (un 35 %) saldrán de ese mercado. Por eso, Latam Airlines buscará buscará llegar a un 5% de uso de combustible sostenible al 2030 privilegiando producción en Sudamérica.

De acuerdo con Lara otras acciones también se pueden realizar desde la compañía para disminuir la emisión de gases y el consumo de combustible, como bajar el peso de los aviones donde cada kilogramo se traduce en grandes cantidades de gases. Sin embargo, el SAF, aunque es una solución conocida, sigue siendo inviable por el momento.

«La realidad del SAF además de la oferta es que el precio hace que en este momento sea inviable incorporarlo en forma masiva a una operación aérea. Más o menos se puede encontrar el SAF entre el rango de 2 a 9 veces más caro que el combustible tradicional, eso hace inviable económicamente el negocio porque al final la mayoría de aerolíneas de Latinoamérica no buscamos tener compañías de lujo sino masificar el transporte aéreo», asegura Lara.

Además otra de las acciones que realizan las aerolíneas para enfrentar la emisión de gases es compensarlos, a través de la protección de bosques, así el Co2 que emiten es absorbido por bosques y selvas.

Por ejemplo, en lo corrido de 2022 Latam Colombia compensó 371.181 toneladas de dióxido de carbono emitidas que corresponde al total de sus operaciones domésticas. Para esto la aerolínea cuenta con la alianza estratégica del proyecto de conservación de la Orinoquía colombiana, CO2BIO, lo que permite que los pasajeros vuelen con el 100 % de su huella de carbono compensada sin generar costos extras por este atributo. Cabe recordar que la filial compensa la totalidad de sus emisiones aéreas y terrestres desde 2017.

El plástico de un solo uso, el gran reto de la aviación

Por otra parte, el caso del plástico de un solo uso es para Lara mucho más retador, porque la falta de soluciones que reemplacen lo que se usa actualmente sin afectar la operación significa un replanteamiento en muchos casos de la forma en como se realiza actualmente las operaciones.

Por ejemplo, destaca la directiva, hoy la mayor producción de plástico en la aviación viene de los aviones de carga, que para poder transportar de manera segura las cajas y demás productos, incorporar algunos tipos de resinas plásticas fexibles (tipo vinipel) que se utilizan una sola vez para embalar la carga.

«La carga es el gran generador de plástico en Latam. Porque  para preparar la carga en aviones, sean de logística o de pasajeros, se requiere un manejo con plástico para asegurar la carga, para evitar que la lluvia deteriore los productos. Esa es una de esas problemáticas en las que no te enfrentas una sola solución si no que tienes que enfrentar a diferentes acciones», dice.

Por ejemplo, en Latam han intentado reducir la cantidad de plástico que se utiliza para usar menos sin afectar la protección de la carga; también han intentado transformar el plástico ya usado en soluciones que puedan volverse a incorporar a su operación comercial; además han intentado con telas, pero en el caso de productos fríos o perecederos, que transpiran cuando son transportados, esta solución no ha sido del todo viable. Actualmente están desarrollando 5 proyectos piloto con acciones para enfrentar la generación de basura plástica en su operación de carga.

Y el reto, destaca Lara, es bastante grande dado que Latam tiene el compromiso de eliminar a 2023, el próximo año, el plástico de un solo uso de toda su operación; y a 2027  no enviar ningún residuo a vertederos. Actualmente el 60 % de los residuos que produce Latam son plásticos.

En el caso del país, con las iniciativas de reducción de consumo, reciclaje y reutilización, Latam Colombia ha logrado eliminar el 40 % de los plásticos de un solo uso en 2022.

Entre las acciones que han venido haciendo están por ejemplo, que todos los vuelos internacionales cuentan con bolsas reutilizables a bordo para cubrir los elementos de descanso de la cabina Premium Business, la cual también cuenta con nuevos kits de viaje para los pasajeros que incorporan elementos más sostenibles como cepillos de bambú y envoltorios de papel kraft.

Por su parte, el servicio de la cabina Economy implementa cambios importantes en la materialidad de todos los elementos (vasos, cubiertos, bandejas), reemplazándolos por materiales reutilizables y/o reciclables.

Además, también se están planteando cambiar los cubiertos por una solución que no sea plástico de un solo uso, pero que al tiempo sea también segura para la operación.

«El plástico sí que es retador, el combustible es complejo, pero el plástico es realmente retador», finaliza Lara.


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