Colombia: ¿Qué le espera a la fincaraíz?

Uno de los grandes interrogantes que ha surgido en medio de esta crisis es el de los costos de ocupación y arrendamiento de los espacios comerciales y de oficinas. Muchas marcas han visto cómo sus ventas bajaron 90% u 80% o simplemente tuvieron que cerrar y quedarse sin ingresos al no contar con canales digitales, una operación de domicilios o la posibilidad de continuar operando debido al aislamiento.

Algunas marcas han conseguido renegociar o congelar los cánones por un tiempo determinado, conseguir descuentos, aplazar pagos, cambiar negociaciones a esquemas de participación en ventas, entre otros. Pero la gran pregunta es qué pasará en el futuro inmediato y el mediano plazo con la finca raíz comercial y los costos de esta.

Definitivamente el tráfico y flujo de personas se modificará durante mucho tiempo, e incluso en el mediano plazo la adopción de la tecnología y el teletrabajo hará que muchas compañías se den cuenta que no necesitan grandes espacios para operar, pues sus empleados podrán asistir eventualmente a espacios físicos para reuniones puntuales, recoger documentación, trámites y actividades no recurrentes. Así pues, se visualizan puestos de trabajo compartidos, y salas de reuniones con ocupaciones mínimas que permitirán a las compañías ahorrar en servicios, espacios, costos de ocupación y arrendamientos.

Menos gente desplazándose en zonas comerciales, representará menor demanda de espacios y servicios para atenderles. Grandes restaurantes que no se llenarán pues tendrán menor número de comensales, compradores que encontrarán una amplia oferta de productos a través de la red que no necesitarán visitar mega tiendas y recibirán los productos en casa, deportistas que cuentan en su hogar con una amplia oferta de contenidos y entrenamientos Online y que no optarán por desplazarse a un gimnasio para satisfacer sus necesidades, bancos y oficinas con servicios virtuales mucho más desarrollados y menores trámites presenciales, e infinidad de servicios que dejarán a un lado la necesidad de grandes y costosos espacios.

Con esto no quiero decir que desaparecerán completamente los espacios comerciales, o que definitivamente no existirán modelos de servicio y retail presencial. Por el contrario, estoy convencido que el ser humano por naturaleza es social y que buscará espacios para socializar o interactuar presencialmente en ambientes de trabajo y esparcimiento. Sin embargo, con el pasar del tiempo seguramente estos espacios tenderán a reducirse en tamaño y frecuencia, permitiendo que surjan nuevos conceptos y modelos de negocio que tal vez aún siquiera hemos imaginado.

A pesar de todo lo que hemos hablado, éste fenómeno de la reducción de espacios de retail es algo que ya se comenzaba a ver en los hipermercados y grandes cadenas, que con el tiempo han ido reduciendo los espacios de supermercado y desarrollado espacios para otras finalidades, simplemente esta nueva realidad acelerará esta conversión. Por lo mismo, veremos cómo se desocuparán muchos espacios y los costos bajarán considerablemente, algunos de los minoristas tendrán que reevaluar sus modelos de negocio y renegociar los costos, y los propietarios optarán por llegar a acuerdos que beneficien ambas partes, pues será preferible recibir menos dinero por un espacio, que mantenerlo desocupado por largos periodos; pues ya no necesariamente “las mejores ubicaciones” continuarán siéndolo.

Las ciudades continuarán su transformación, la tecnología permitirá eliminar intermediarios entre el consumidor y el productor, fortaleciendo a su vez los servicios a domicilio, la conveniencia ganará aún mayor relevancia, y por lo mismo las marcas deberán reevaluar su estrategia de valor, su logística, su operación y su modelo de negocio.

Finalmente, nuestro común es la incertidumbre y todo puede ser simplemente especulación a cerca de algo que puede suceder mañana o que tome mucho más tiempo de lo que pensamos.

Tal vez el aislamiento termine muy pronto y la gente retome su vida de una forma muy similar a como la traía un par de meses atrás, pero en un escenario mucho más realista el mundo nunca más volverá a ser como antes, independientemente del temor por contagiarse con un virus y una mayor conciencia del cuidado de la salud, viviremos en una sociedad más digital con cada vez menos interacciones presenciales y menores desplazamientos, obligándonos a crear nuevas formas de interacción y nuevos espacios y servicios acordes a éstas necesidades.

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