Quiebre de la familia dueña de Laboratorios Maver, fabricante de Tapsin y Armonyl

laboratorios maver

Corría el año 1923 cuando Elías Albala Franco -químico farmacéutico y poeta- fundó Laboratorios Maver, comenzando sus operaciones con las populares “Obleas Chinas”. En 1970 su hijo Alberto Albala Weissmann expandió los negocios de la compañía y hoy dos de sus nietos lanzaron una arremetida que hace tambalear a un grupo que posee, entre otras marcas, Tapsin, Dolorub, Disfruta, Armonyl, Predual y crema Lechuga.

Hace unas semanas, los hijos de Daniel Albala Chamudes y Karol Russo Camhi -Alexa (32) y Ariel (29)- interpusieron en el 22° Juzgado Civil de Santiago una millonaria demanda de indemnización de perjuicios en contra de los hermanos de su padre: Fernando y Mónica. En su escrito, -al que tuvo acceso Pulso- ambos denunciaron haber sufrido una serie de “dinámicas de violencia intrafamiliar y discriminación sistemática” desde temprana edad.

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Laboratorios Maver

“Mis representados fueron arbitrariamente excluidos del patrimonio familiar. Un laboratorio como Maver, construido por el bisabuelo de mis representados y consolidado por su abuelo, Alberto Albala, termina siendo poseída sólo por dos tercios de la familia. Por ello, este daño se avalúa como un tercio del valor de Laboratorios Maver”, consignó la demanda patrocinada por el abogado Juan Pablo Hermosilla. El jurista tiene experiencia en este tipo de litigios familiares y anteriormente defendió a Verónica Calderón, hija de uno de los hermanos fundadores de Ripley.

Si bien no detallaron el daño emergente con una cifra exacta, los demandantes dijeron tener un informe empresarial de julio de 2021 que detalla que, sólo en propiedades, esta empresa tiene bienes inmuebles avaluados en $6.751 millones. Este mismo informe categoriza a esta compañía entre aquellas con una facturación superior a las 100.000 UF (unos $ 3.200 millones). En cuanto al daño moral, ambos demandantes -según el escrito- se reservaron dar a conocer el monto que exigen en esta primera etapa del juicio, luego que el 5 de mayo la acción fuera declarada admisible.

Quienes conocen a los hermanos Albala Russo cuentan que les gusta viajar. Conocen Italia, Francia y Turquía, y ambos tienen una vida de lujo y confort, describiendo sus experiencias en Instagram, sostuvo una de las fuentes consultadas. Según su perfil de LinkedIn, Alexa Albala es estudiante de arte y diseño de la Universidad Internacional de Miami. Aquí destaca también haber estudiado en la Universidad del Pacífico y luego haber hecho un intercambio a la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid, España. Su hermano, Ariel Albala, es embajador de EF Educación Internacional, plataforma que a nivel global ofrece viajes de estudio e intercambio cultural. Viaja constantemente entre Santiago y Miami.

Consultado por Pulso, Daniel Albala se mostró dolido por la acción presentada por sus hijos y -por escrito- respondió: “Lamento mucho esta acción judicial, la cual no tiene ningún asidero en la realidad y estoy seguro que obedece a que mis hijos están muy mal asesorados. A ellos nunca les ha faltado nada. Incluso, pese a su edad (32 años Alexa y 29 Ariel) hasta el día de hoy les transfiero mensualmente sumas importantes. Los recursos provienen de las actividades que desarrollé con mi padre, quien siempre se preocupó que se generaran recursos en favor mío. Mis hermanos han sido un tremendo apoyo en toda mi vida y nada tienen que ver con esta disputa, por lo que es totalmente injusto que mis hijos los demanden”.

Fuentes ligadas a la defensa de los hermanos Albala -asesorados por el estudio Grasty Quintana Majlis- comentaron que, a propósito de esta demanda, analizarán la presentación acciones legales en contra del abogado Juan Pablo Hermosilla.

“Violencia intrafamiliar”

Según el relato expresado por los hermanos Albala Russo, su padre Daniel constantemente era discriminado por el padre de éste. “No era raro que sus dos hermanos Mónica y Fernando, recibieran de regalo un auto último modelo, mientras que a Daniel su padre le regalaba un auto de segunda mano, aún cuando, como resulta evidente, lo económico nunca ha sido un problema para la familia Albala”, consignó el escrito.

“De la misma forma, tanto Fernando como Mónica podían recibir una propiedad al lado de la casa familiar, mientras Daniel no sólo no recibía propiedad alguna, sino que no estuvo ni considerado para ser vecino de su padre. Actualmente, Daniel no tiene ninguna propiedad a su nombre dentro de su patrimonio”, acotó el mismo documento.

La demanda agregó que Daniel entró a trabajar en la compañía como un empleado de planta, mientras que su hermano Fernando asumió un cargo gerencial. “Hoy, Fernando es socio y director de Laboratorios Maver, mientras que Daniel, quien trabajó prácticamente toda su vida en el laboratorio, no tiene siquiera acciones en el mismo”, dice el texto.

“Las dinámicas de violencia intrafamiliar, violencia psicológica y económica, la discriminación sistemática que han sufrido mis representados, desde su más temprana edad, es una práctica que lamentablemente viene desde hace tres generaciones y se ha perpetrado por parte de los tíos de mis representados, Fernando y Mónica, con todo el tronco familiar descendiente de Daniel Albala”, concluyó.

Participaciones societarias

Según la demanda, Fernando y Mónica Albala Chamudes son actualmente accionistas de las empresas dueñas de Laboratorios Maver, y Ariel y Alexa no tienen participación alguna en el patrimonio forjado por su abuelo. “Un ejemplo de esta disparidad es que a pesar de que la norma familiar es que no se permite el trabajo de familiares en el laboratorio, Gianni Dellafiori, primo de mis representados, es actualmente vicepresidente ejecutivo del laboratorio”, resume el texto.

A la fecha son dueños de Maver las sociedades Inversiones y Rentas Betsava S.A. e Inversiones y Rentas Kavod S.A. De la primera aparecen como socios Mónica Albala Chamudes junto a sus hijos, Gianni, Jair, Mauro y Franco, todos de apellidos Dellafiori Albala; y, de la segunda, Fernando Albala Chamudes, junto a sus hijos Igal y Lian, ambos Albala Pino.

En su demanda, Alexa y Ariel Albala denunciaron que desde 2012 y luego del fallecimiento de su abuelo, sus tíos Fernando y Mónica asumieron el control del conglomerado familiar. Desde ese momento, debían “negociar” los pagos de isapre, atenciones dentales y siquiatra con su tío Fernando.

Además, explicaron que el 2021 su padre “se contagió de Covid-19 por lo que tuvo que ser internado e intubado en coma inducido. Evidentemente que mis representados no fueron informados por sus tíos, sino que se enteraron por un tercero, quien además les indicó que Daniel se encontraba en la Clínica Alemana. Al enterarse, Ariel partió inmediatamente al recinto médico, sin embargo, le dijeron que no le podían entregar información sobre el estado de salud de su padre, porque la clínica sólo estaba autorizada a reportar a sus tutores, Fernando y Mónica”.

Fuente: latercera.com


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