Industria cervecera toma medidas para ser más sustentable

Desde las grandes empresas del rubro hasta jóvenes marcas artesanales han ideado iniciativas que buscan procesos de elaboración y distribución más ecológicos. Camiones que usan energías limpias, fábricas alimentadas por paneles fotovoltaicos y cerveza a base del agua de recogida de la niebla son algunas de las alternativas que destacan.

Hoy por hoy, casi todas las industrias del mundo han tenido que replantearse sus métodos de producción desde una perspectiva ecológica. En el ámbito de la alimentación y más específicamente de las bebidas alcohólicas, el vino, por ejemplo, ha mostrado avances de la mano de la tecnología y la sustentabilidad.

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La industria cervecera no se queda atrás y en los últimos años ha visto cómo surgen diversas propuestas y métodos para disminuir los efectos nocivos de las distintas etapas de la elaboración y comercialización de sus productos. Si las empresas dedicadas al rubro son diversas y de diferentes tamaños, las soluciones que han ido encontrando en este ámbito también lo son. Aquí te mostramos algunas:

Cerveza Kuntsmann ha instalado 20 punto de recolección de vidrios en Valdivia.

Envases con menos vidrio

La Cerveza Kunstmann es una de las marcas más tradicionales del sur de Chile, específicamente de Valdivia. Desde su creación, en 1991, la sustentabilidad ha sido uno de sus pilares. “Es algo que entendemos como ser un actor positivo para el entorno y ha sido siempre un propósito, aunque en los últimos cinco años han ido tomando mayor fuerza algunas iniciativas, sobre todo en términos de uso energético”, explica Alejandro Kuntsmann, gerente general de la empresa familiar.

Una de las principales medidas que ha tomado se implementó en 2018, cuando reformularon sus botellas a través de la tecnología ecoglass, que permite una mejor distribución del vidrio. Así, disminuyeron en un 14% el peso de sus envases, a los que además incorporaron un 25% de material reciclado. De esta manera, han ahorrado anualmente cerca de 420 toneladas de vidrio.

La empresa también posee una hoja de ruta en temas de sustentabilidad, que ellos bautizaron como Visión 2030. Ahí figuran como ejes la gestión de residuos, el uso eficiente de energía y agua y el desarrollo comunitario.

Con relación al primer punto, hoy la cervecería recicla el 100% de los residuos que genera en el área de producción, incluidos los desechos orgánicos que van destinados a un compost que luego se utiliza para una huerta orgánica que está en la misma fábrica. Por otro lado, el bagazo -el residuo que deja la cebada- es utilizado como biofertilizante por el emprendimiento local Liquen Austral.

En términos de ahorro de agua, distintas tecnologías han permitido que la compañía reduzca a 3,6 litros el promedio de agua utilizado por litro de cerveza. Esto viene de la mano de mejores tratamientos de los residuos líquidos, lo que permite devolver al ciclo del agua un material con una carga orgánica muy reducida.

Con respecto al desarrollo comunitario, este año la fábrica de Kuntsmann instaló puntos de carga de bicicletas y autos eléctricos. Además, junto a la empresa de reciclaje valdivianda Pudú han instalado 20 puntos de recolección de vidrio en la ciudad, con los que esperan reciclar 400 kilos de vidrio al mes.

30 camiones de Ab InBev usan gas natural licuado, que contamina un 25% menos que el diesel y reduce el 90% de las emisiones de material particulado.

Multinacional con energías limpias

AB InBev, la empresa internacional que distribuye en Chile a Budweiser, Becker, Stella Artois y Corona, entre otras, también viene implementando mejoras en la línea de un trabajo más ecológico. En 2019, se convirtieron en la primera cervecera chilena en contar con el Sello Verde que entrega Enel Green Power, que acredita que una cantidad igual al consumo necesario para fabricar sus cervezas es generada e inyectada al sistema en un 100% con Energía Renovable No Convencional, proveniente de la central solar Diego de Almagro.

Más recientemente, comenzaron a mutar su flota de camiones de distribución a transportes de larga distancia en base a gas natural licuado, gracias a una alianza con Grupo San Gabriel y Lipigas. Actualmente cuentan con 30 camiones que poseen esta tecnología, que contamina un 25% menos que el diésel y reduce el 90% de las emisiones de material particulado.

“No nos da lo mismo la forma en que hacemos las cosas. Hace varios años que dimos el paso a ser una empresa sostenible en el tiempo y con una hoja de ruta que incorpora lo social y ambiental para todo lo que hacemos. Esto nos obligó a evaluar y repensar todos nuestros procesos para que fueran acordes con nuestra misión”, explica José Antonio Alonso, Director de Legales, Compliance & Asuntos Corporativos Cervecería AB InBev.

Últimamente lograron reducir en un 30% el consumo de agua en la elaboración de cervezas y también han promovido el proyecto Accelerator 100+, una convocatoria que busca impulsar iniciativas que ayuden a mejorar o solucionar problemas de sustentabilidad en el rubro.

Así lucen los instrumentos con que se recolecta el agua de las nubes, que luego se utiliza para hacer la cerveza Atrapaniebla.

Cerveza hecha con neblina

En 2012, los hermanos Marco y Miguel Carcuro comenzaron a fabricar cerveza en La Serena. Uno de los problemas que tuvieron es que el agua con la que trabajaban en el norte no tenía las características ideales. Por lo mismo, empezaron a ver distintas opciones hasta que llegaron a la idea de usar agua recolectada de la niebla, una práctica habitual en otras industrias, pero inédita en la cervecera.

Gracias a unos atrapanieblas instalados en una reserva natural ubicada al frente del Parque Nacional Bosque Fray Jorge en Ovalle, los hermanos Carcuro recolectan entre 1.800 y 2.200 litros de agua a la semana, que se almacenan en un estanque y luego son recogidos en cisternas.

Así nació Atrapaniebla, esta cerveza artesanal que es elaborada solo con agua extraída de la camanchaca, aunque para otros procesos de la elaboración, como el lavado, sí utilizan agua de la red pública. La innovación no solo permite un ahorro de agua sustantivo, sino que también le entrega un sabroso agregado. “Algunos sommeliers han detectado toques salinos en nuestra cerveza que deben ser atribuibles a que la niebla viene de la evaporación del mar”, explica Marco Carcuro.

Junto con su recolección sustentable, la marca también ha hecho otros esfuerzos en esa dirección. El bagazo lo reparten a productores ganaderos del sector para que alimenten animales y además instalaron una pequeña planta fotovoltaica que les permitió reducir en un 80% su consumo de electricidad.

En 2015, Cerveza Guayacán comenzó a usar paneles fotovoltaicos, que representaban el 80% de su consumo energético.

Empresa B Cervecera

En la misma región y también con una planta fotovoltaica como pilar se encuentra la fábrica de Cerveza Guayacán, la primera en funcionar en su mayoría con energía extraída de paneles fotovoltaicos, que en 2015 cubrían el 80% de su uso de energía.

El hito no solamente les ha sido útil para realizar una producción más limpia. “Nos ha servido para ser más competitivos, porque lo que nos sobra de la producción en algún minuto lo podemos inyectar a la red. Básicamente son ventajas competitivas en los costos energéticos de la planta. Y obviamente que nos ha servido como una estrategia de marketing”, señala Andrés Toro, uno de los tres fundadores de Guayacán.

En 2017 se certificaron como Empresa B, adquiriendo compromisos medioambientales y sociales. “Lo que más valoramos de la certificación es que te obliga a medir y que, en el fondo, son los números los que mandan. Esa obligación nos ha ayudado a darnos cuenta de cuántos kilowatts, cuánta agua o cuánto gas ocupamos por litro de cerveza. Vamos midiendo y nos vamos poniendo objetivos de bajar esos índices cada año”, dice Toro.

Dentro de sus metas están expandir en uso de energía solar, mejorar su ahorro de agua y, en el largo plazo, convertirse en la primera cervecería artesanal en no usar combustibles fósiles.

Cerveza Coda también utiliza energía solar. Actualmente cubre hasta un 60% de su producción, pero pronto esperan aumentar al 100%.

Buscando el desarrollo comunitario

Otra cervecería que desde 2021 es Empresa B es Coda, fundada hace siete años en Casablanca. Actualmente tiene entre sus metas dejar en cero la producción de residuos de aquí a 2030 y reducir sus emisiones de CO2 y el consumo de agua.

Este último punto es especialmente importante por la sequía que hay en la zona donde trabajan. “Estamos preocupados por la crisis hídrica. Nosotros nos suministramos con agua de pozo, en el que instalamos un sistema de medición y monitoreo para poder medir los consumos. Además, la gran inciativa que estamos levantando es una planta de tratamiento de RILes (Residuos Industriales Líquidos), que soluciona en gran parte el tema de residuos y además se recupera agua”, dice Renzo Caimi, uno de los fundadores de Coda.

Además, desde 2019 también están usando paneles fotovoltaicos que los abastecen de hasta un 60% de la energía que requieren, aunque pronto planean extenderlo a su totalidad.

Otro de los pilares de Coda es aumentar en sustentabilidad de la mano con su comunidad. Es por esto que priorizan la contratación de empleados locales, que además de fomentar el empleo de la zona reduce los kilómetros de desplazamiento de los trabajadores. Además, en el ítem transporte también planean mutar su flota a vehículos eléctricos.

Coda también reutiliza el bagazo entregándolo a una empresa ganadera de la zona. Además, desde el año pasado trabajan con la Municipalidad de Casablanca reciclando todos los desechos primarios que produce la fábrica, es decir, papel, vidrio, aluminio, cartón y plásticos.


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