Actores de la cadena de reciclaje explican el rol clave del ecodiseño en la Ley REP

  • “El ecodiseño es una rigurosa metodología de innovación que reduce el impacto ambiental de los residuos, que actúa en todo el ciclo de vida del producto y no sólo al final”, explicó Alejandro Chacón, fundador y director de ecodiseño.cl, en un seminario donde se abordó esta temática y en el cual participaron también Nathalia Silva, gerenta técnica de ReSimple, e Ignacio Cobo, director de Sostenibilidad de Sofofa. El tema cobra cada vez más relevancia, pues incide directamente en la posibilidad de valorizar los materiales usados y evitar que se transformen en basura.

 

En el marco de la economía circular se suele decir que la generación de basura es un problema de diseño, en el sentido de que antes de pensar en reciclar los residuos se debe buscar la forma de no generar dicho residuo. Por ejemplo, para que un producto que se vende en el mercado tenga el menor impacto ambiental, es necesario definir el material del cual estará hecho, si será desechable, reusable o reparable, en definitiva, si al final de su vida útil se podrá hacer algo con él. De esto se trata, en gran medida, el ecodiseño.

En Chile este concepto comienza a adquirir cada vez más importancia, en el marco de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje (Ley REP N° 20.920) que, dentro de un año, comenzará a implementarse para envases y embalajes. Así, las más de 14 mil empresas reguladas en este caso deben incorporar el ecodiseño en sus modelos de producción para generar menos residuos y/o promover su valorización.

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De esta manera, el ecodiseño se planteará como un potente instrumento para asegurar el cumplimiento de las obligaciones y metas de recolección y reciclaje establecidas en el Decreto Supremo N° 12 de la mencionada normativa. Este fue el tema que se analizó en el seminario web “El rol del ecodiseño en la implementación de la Ley REP”, en el cual participaron Nathalia Silva, gerenta técnica de ReSimple; Ignacio Cobo, director de Sostenibilidad de Sofofa; Alejandro Chacón, fundador y director de ecodiseño.cl y el exministro del Medio Ambiente; Pablo Badenier, quien moderó la conversación. El encuentro fue organizado por País Circular y ReSimple, el primer Gran Sistema de Gestión Colectivo (Gransic), de envases y embalajes de la Ley REP aprobado por el Tribunal de la Libre Competencia.

“Tenemos que hacer que el reciclaje sea lo más fácil posible, tenemos que empujar que aquellos que hoy no reciclan lo empiecen a hacer”.

Nathalia Silva, gerenta técnica de ReSimple.

Al inicio de las exposiciones, Nathalia Silva puso énfasis en que además de hacerse responsable de la disposición final de sus residuos, el productor tiene que comenzar a implementar el design for recycle, es decir, visualizar de qué manera el diseño del producto que comercializa incorpora un mejor final de vida. Añadió que desde ReSimple procurarán incentivar cambios en las materialidades y gramajes de los envases de las más de 600 empresas adheridas a este Gransic.

En esta línea, la Ley REP no es exclusivamente de reciclaje, sino más bien lo que busca, antes que todo, es evitar la generación de residuos. El incentivo es que si el productor introduce menos kilos de envases y embalajes al mercado, pagará una menor tarifa para financiar su recolección y reciclaje.

Es la eco-modulación de tarifa, que también determina que, a mayor dificultad para reciclar un residuo, mayor es el costo que el productor deberá pagar y mientras más reutilizable o reciclable sea el producto, menos pagará.

“Por lo tanto, lo primero que debería visualizar un productor es hacerse cargo del peso y la materialidad, porque de acuerdo a eso es el impacto que va a tener con esta ley. Si se entiende muy bien este ejercicio, lo que debe pasar es que el productor se detenga y analice lo que está introduciendo en el mercado y haga los ajustes necesarios para tener el menor impacto financiero por esta ley”, explicó Silva.

A su vez, deben existir, dijo la gerenta técnica de ReSimple, incentivos directos que empujen la aplicación del ecodiseño, tal como indica el artículo 37 del Decreto Supremo N°12 de la Ley REP, el cual detalla que los sistemas de gestión colectiva, mediante el mecanismo de modulación de tarifas deberán reconocer y bonificar las iniciativas de ecodiseño que contribuyan a facilitar el reciclaje y uso de material reciclado en los envases.

Con este modelo de tarifas “tenemos que lograr que los envases que hoy son sustentables y que tienen una brecha a veces no tan grande para poder empujar este cambio de cara a los consumidores, esa diferencia sea aún mayor y realmente sea un incentivo para el productor tomar la decisión de salir de un envase que no es reciclable hacia uno que sí lo es”.

Aquí aparece la educación ambiental como impulsor determinante del cambio cultural que se requiere en toda la cadena de reciclaje, pues todos los eslabones van a permitir cumplir con estos ejercicios. La manera de transmitir el mensaje a la ciudadanía será clave: “El uso de un sello claro, binario y fácil de entender nos va a permitir hacer este llamado de manera simple. Acá tenemos que hacer que el reciclaje sea lo más fácil posible, tenemos que empujar que aquellos que hoy no reciclan lo empiecen a hacer”.

El uso de tecnologías como la inteligencia artificial que están permitiendo llegar de manera más fácil con los residuos a las plantas de valorización, el desarrollo de mercados de reciclaje de materiales que hoy no tienen salida y la búsqueda de nuevos modelos de negocio que fomentan la retornabilidad de los envases -como los exitosos casos de Algramo y EcoCarga- también suman, destacó la experta.

“Se puede tener un envase que tiene dos componentes cuyos materiales son teóricamente súper reciclables, pero no los puedo separar, entonces -por ejemplo- el papel que está junto al vidrio se va a ir a una fundición en las cristalerías y el papel se va a perder por no haberse separado en el proceso”.

Ignacio Cobo, director de Sostenibilidad de Sofofa.

Reciclabilidad

El ecodiseño puede ser abordado desde distintos atributos de sostenibilidad de los envases y productos prioritarios de la Ley REP, expuso Ignacio Cobo, director de Sostenibilidad de Sofofa, quien se detuvo en la reciclabilidad para focalizar su análisis en el marco del Acuerdo de Producción Limpia de Ecoetiquetado liderado por Sofofa, el Ministerio del Medio Ambiente y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) de Corfo.

Una iniciativa que nació hace tres años al alero del Comité de Desarrollo Empresarial Sostenible de Sofofa, espacio que busca intercambiar experiencias y aprendizajes que promuevan e impulsen el desarrollo empresarial sostenible. Fiel al cumplimiento de dicho eje, el APL de Ecoetiquetado resultó ser una invitación a empresas y actores de la cadena de reciclabilidad no solo a colaborar con su visión y experiencia en la construcción de esta herramienta en el marco de la Ley REP, sino a implementarla, posicionar sus envases reciclables y entregar información de reciclabilidad a sus consumidores, dijo Cobo.

Lo que resultó de aquel trabajo colaborativo fue un sello frontal impreso en el envase, que asegura en más de un 80% su reciclabilidad y adicionalmente información gráfica de la materialidad de cada componente del residuo para un correcto reciclaje.

“Hoy tenemos 69 empresas adheridas a este Acuerdo de Producción Limpia, que están evaluando constantemente sus envases, aquellos que aprueban la evaluación incorporando el sello y que están comunicando a la ciudadanía qué significa este sello de reciclabilidad”, indicó.

En el APL de Ecoetiquetado participan además valorizadores validados, un Comité validador y certificadoras que deben respaldar que los envases cumplen los criterios para que puedan ocupar este sello.

En el balance, Cobo cifró en 3.225 los envases evaluados, de los cuales 2.551 son de carácter público. También se refirió al reconocimiento ciudadano del sello, que alcanzó a noviembre de 2021 un 62%, mientras la valoración de la ecoetiqueta como herramienta que ayuda a reciclar superó el 75%.

Cobo reconoció que uno de los principales retos del APL el conocimiento del sello y entender qué es, por lo que una de las metas de este acuerdo junto a las empresas es precisamente difundirlo para hacer un llamado a la acción.

Al final de su exposición, el director de Sostenibilidad de Sofofa tocó un punto clave: cómo un envase obtiene el sello. “Debe cumplir tres criterios. El primero es la reciclabilidad, que indica si en la práctica está compuesto por materiales que son reciclables. Después está el criterio de separabilidad, porque yo puedo tener un envase que tiene dos componentes cuyos materiales son teóricamente súper reciclables, pero no los puedo separar, entonces el papel que está junto al vidrio se va a ir a una fundición en las cristalerías y el papel por no haberse separado en el proceso se va a perder”, ejemplificó.

El tercer criterio y más importante, según Cobo, es el de demanda, “porque los envases que se están evaluando tienen un respaldo por parte de un valorizador que dice: yo recibo ese envase post consumo domiciliario y lo tengo en mis patios de acopio y lo estoy valorizando. ¿Qué significa eso? Significa que ese envase en cuestión está llegando a los valorizadores que van a transformar ese envase en materia prima nuevamente”.

Por lo tanto, para comprender cómo se conecta todo esto con el ecodiseño, es necesario vincular a los valorizadores con los productores. “Cuando las empresas ven efectivamente lo que pueden valorizar los valorizadores, ahí el ecodiseño se puede gatillar en una práctica ejecutable”, recalcó.

“Los ejemplos que hemos desarrollado en Chile muestran claramente que además reduce los costos y tiene efectos sociales y regenerativos muy importantes asociados a otro tipo de herramientas. Si sólo lo miramos como un cambio de materialidad o un cambio de espesor lo que va a ocurrir es que van a aumentar los costos, que es justo lo que no queremos”.

Alejandro Chacón, fundador y director de ecodiseño.cl.

Todo el ciclo de vida

Luego fue el turno de Alejandro Chacón, fundador y director de ecodiseño.cl, empresa pionera en Chile en esta materia. En sus primeras palabras dedicó unos minutos a aclarar que el ecodiseño no es lo mismo que el diseño eco, que es toda acción de sostenibilidad, como cambiar un material por otro que se cree es más reciclable, pero a veces esa decisión puede llevar a errores.

En cambio, el ecodiseño es una rigurosa metodología de innovación que reduce el impacto ambiental de los residuos, que actúa en todo el ciclo de vida del producto y no sólo al final. “Tengo que demostrar que estoy haciendo un cambio que involucra a distintas partes del ciclo de vida, o sea, es una metodología compleja, por ende, requiere de una aplicación formal, con expertos que entiendan lo que estamos hablando”, explicó, junto con recordar que esta herramienta nace hace treinta años en Europa con su Ley REP cuando se dan cuenta que los productos recuperados no tenían demanda y que la única forma de revertir esto era en su etapa de diseño.

Si bien esta metodología comenzó dando respuesta al problema de los residuos post consumo domiciliario, en la actualidad su aplicación es más amplia, recalcó Chacón y agregó que “si se aplica bien, es decir, con esta mirada completa, con eco-indicadores, genera muchas más cosas positivas que sólo reducir los impactos ambientales. Los ejemplos que hemos desarrollado en Chile muestran claramente que además reduce los costos y tiene efectos sociales y regenerativos muy importantes asociados a otro tipo de herramientas. Si sólo lo miramos como un cambio de materialidad o un cambio de espesor lo que va a ocurrir es que van a aumentar los costos, que es justo lo que no queremos”.

El alcance del ecodiseño es tan completo que incluso las empresas chilenas que exportan podrían medir su huella ambiental de la misma manera que lo hace Europa a sus productos con los mismos instrumentos de medición del ecodiseño. Adicionalmente, si la implementación es eficiente operará el modelo de ecotasa diferenciada que es un empuje muy importante, remarcó.

Chacón señaló que en América Latina, Chile no tiene competencia en cuanto a conocimiento y experiencia a la hora de transitar desde una economía lineal hacia una circular, y subrayó “que tenemos la responsabilidad de compartir con el resto de los países de Latinoamérica, lo cual es una enorme responsabilidad, y es una invitación a hacerlo bien ya que tenemos todas las capacidades y todos los respaldos legislativos”.

Comentó experiencias internacionales, como el ejemplo del gobierno vasco en España -de donde proviene nuestra norma ISO de ecodiseño- y de China, donde tienen varias normas y exigencias de ecodiseño. “Tecnología tienen y conocimientos también, entonces hay mucho que podemos aprender, ellos tienen un avance en sostenibilidad muy fuerte”, añadió.

El especialista recordó el trabajo colaborativo de ecodiseño.cl con otros actores del ecosistema a fin de sumar desde su experiencia a empresas y personas con interés en aprender sobre aplicación de herramientas de medición y de innovación. Una de estas acciones es el Congreso Latinoamericano de Ecodiseño para Economía Circular que luego de debutar en países de la región volverá a Chile este año en Viña del Mar, los días 15, 16, 17 de noviembre, impulsado por el cambio cultural que traerá la Ley REP, el que según Chacón, será muy relevante.

Puedes ver el seminario completo aquí:


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