Dólar paralelo en Bolivia se mantiene estable

El dólar paralelo en Bolivia ha experimentado una consolidación y estabilización en torno a los 7,45 bolivianos, marcando una realidad económica que ha perdurado durante casi siete meses. Mientras tanto, la obtención de esta moneda al tipo de cambio oficial sigue siendo una tarea ardua. Funcionarios de instituciones financieras revelan que dejaron de vender dólares desde abril, y el registro virtual en el Banco Central de Bolivia, encargado de gestionar el proceso, ha sido objeto de denuncias por su funcionamiento inadecuado.

En distintas regiones de Bolivia, los precios del dólar paralelo varían ligeramente, oscilando entre 7,45 y 7,50 bolivianos en La Paz, 7,10 y 7,30 en Cochabamba, y similares en Santa Cruz. Los controles gubernamentales aplicados a los librecambistas a mediados de marzo ya no tienen efecto, y el flujo de dólares al mercado informal, y también a las casas de cambio, parece ser constante, aunque a un tipo de cambio más alto que el oficial, que se mantiene en 6,96.


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A pesar de que las casas de cambio exhiben tasas de cambio de 6,97 bolivianos en sus letreros, la realidad es que el precio de venta es notablemente superior, llegando a los 7,50 bolivianos. Los expertos en economía explican que la estabilidad en el mercado informal dependerá de la oferta de dólares; si esta continúa, la estabilidad se mantendrá, pero si la falta de dólares persiste, los precios seguirán aumentando.

La moneda estadounidense en el mercado informal puede provenir de actividades ilícitas, como el contrabando y el narcotráfico, o del «colchón bank», que son los billetes estadounidenses en posesión de las familias. La consolidación del mercado informal es vista por algunos como una respuesta a la economía boliviana cada vez más informal, lo que refleja la desconfianza en la política cambiaria del Banco Central, que está bajo el control del Ejecutivo.

Para revertir esta situación, se necesitaría reducir la deuda pública y liberar las exportaciones, considerando que la deuda pública ya supera el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia. En respuesta, el Banco Central de Bolivia afirma que su sistema de venta de dólares funciona adecuadamente y que la demanda de dólares ha disminuido después de un período de especulación a principios de año.

Desde la perspectiva de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), el mercado paralelo satisface la demanda de divisas de aquellos que no pueden obtenerlas en el mercado oficial. Se percibe positivamente que el Gobierno haya cesado la persecución a los librecambistas que comenzó en marzo. La existencia de un mercado paralelo, aunque con tasas de cambio más elevadas, permite un acceso más inmediato a las divisas y evita largas esperas en el Banco Central. Además, se ha observado un aumento en las comisiones de las entidades financieras para realizar transacciones en dólares en el extranjero, lo que ha impactado en los costos y márgenes de las empresas importadoras y ha llevado a un esfuerzo por mantener los precios sin afectar al consumidor final. El deseo es que, con el tiempo, los tipos de cambio paralelo y oficial puedan equilibrarse mediante la reducción del déficit fiscal, el gasto público y las regulaciones en las tasas de interés.