Bolivia ha pasado de ser exportador a importador de café

Una prueba objetiva y contundente del estado ruinoso en que se encuentra la economía agraria del país, es el hecho de que Bolivia pasó, en los últimos quince años, de país exportador a importador de café, artículo imprescindible en la alimentación del pueblo.

Ese grave problema se encuentra en la política agraria de los gobiernos a partir del año 2006, basada en el libre comercio ultraliberal y la política anti indígena establecida por la actual Carta constitucional.

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La caída de la producción de café es simplemente catastrófica, como la de otros alimentos como papas, verduras, frutas, harinas, chocolate e inclusive chuño. Tan grande derrumbe de ese renglón, imprescindible para la vida y salud de la población, es una calamidad, pues ya la población no consume café nacional alimenticio y debe contentarse con café chatarra importado que, según los caficultores, no es café, sino un químico adulterado de granos de desecho.

Según datos del instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2011 Bolivia exportó 4.581 toneladas de café, producción que fue cayendo en forma sostenida (2021) a solo l.074 toneladas.

Por otro lado, al mismo tiempo que caía, partir de 2006, la producción de café en grano para exportación, empezó a subir la importación de café procesado instantáneo y, además, de ínfima calidad. Ese bajón se produjo con ritmo y velocidad acelerados. Efectivamente, reiteramos, en el año 2011, según confirman estadísticas del INE, la producción de café nacional destinada a la exportación registró una cantidad espectacular. Por otro lado, a partir de 2010 Bolivia pasó de importar 1.765 toneladas, nada menos que a importar 4.367 toneladas en 2020, de café granulado (casi tres veces más más). Se debe agregar como agravante que el costo de las importaciones de café llegó, entre enero a septiembre de este año, a más de 16 millones de dólares, en momentos en que escasean las divisas. Otro agravante, el cultivo de coca pasó de 12.00 a 24.000 y a 50.000 hectáreas en diez años.

Esa política anacrónica destinada a la exportación (saqueo) tiene diversos agravantes. En primer lugar, el café procesado no alimenta como el café natural; aumenta el consumo y la costumbre de café granulado; crece la fuga de divisas, se produce el abandono del campo, etc. Así mismo, continúa vigente la política agraria del Ministerio de Agricultura del Estado Plurinacional, que no ofrece ni la menor muestra de reaccionar frente a esta calamidad, sin que alguien siquiera se ruborice.

Solo queda agregar que el régimen ha sustituido su eslogan de seguridad alimentaria por la de inseguridad alimentaria. Para muestra, basta un botón.


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