Ranking de inflación en Sudamérica, la dura comparación que deja a Argentina «fuera del mapa»

Pantalla digital con números y billetes

El cálculo del promedio de la inflación entre los países sudamericanos excluye a Venezuela, que tiene la cifra más alta del planeta. Qué pasa con Argentina

La inflación de los países de América del Sur cerró febrero con un promedio de 0,21 por ciento y volvió a ubicarse a considerable distancia de la de Argentina.

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Si bien aún se desconoce el Índice de Precios al Consumidor de febrero en el país, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido por el Banco Central da cuenta de un 3,5% esperado por el promedio de los economistas consultados, un incremento similar al dado a conocer por la mayoría de las consultoras.

En caso de coincidir con las expectativas de mercado, la brecha entre el promedio de la inflación argentina y la del resto de los países del subcontinente sería de 16,67 veces, mayor a la de 6,55 veces de enero.

El cálculo del promedio excluye a Venezuela, el país con la inflación más alta del planeta, cuya estimación de precios es elaborada por el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), una instancia paralela a la oficial equivalente al «IPC Congreso» que diseñaron en la Argentina diputados opositores entre 2008 y 2015.

El OVF informó un aumento de precios minoristas del 50,9% para febrero y del 4.311% en los últimos doce meses, un desempeño alejado de la realidad de la región, en la que solamente la Argentina presenta una inflación interanual de dos dígitos.

Al margen de Venezuela y la Argentina, el país sudamericano con la mayor inflación es Uruguay, que tuvo un incremento del 0,82% en febrero y del 9,12% interanual.

De los siete países restantes, Brasil aparece como el de la más alta tasa de inflación acumulada en doce meses, con el 4,57%, en tanto registró un 0,48% el mes pasado.

Los datos de Brasil son provisorios y corresponden al denominado «IPCA-15», un anticipo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) realizado habitualmente con los datos de los últimos 30 días hasta la primera quincena de cada mes.

Habitualmente, el INDEC es el último organismo estadístico de la región en difundir su índice de precios al consumidor, pero el calendario de marzo estableció una coincidencia con el IBGE, que dará a conocer la información el mismo día que su homólogo argentino.

Los otros seis países muestran tasas anuales inferiores al 3%, alternándose mes a mes en las posiciones.

Al margen de Venezuela y la Argentina, el país sudamericano con la mayor inflación es Uruguay

Ranking de países

Este es el ranking de inflación mensual:

  • Perú: -0,01%
  • Ecuador: 0,08%
  • Paraguay: 0,10%
  • Bolivia: 0,16%
  • Chile: 0,20%
  • Brasil: 0,48%
  • Colombia: 0,64%
  • Uruguay: 0,82%
  • Promedio: 0,21%

En febrero, el país con mejor desempeño fue Perú, con una deflación de 0,01%, seguido en orden ascendente por Ecuador (0,08%), Paraguay (0,1%), Bolivia (0,16%) y Chile (0,2%).

Excepcionalmente, Colombia tuvo en febrero una inflación de 0,64%, considerara alta para sus niveles habituales, si se tiene en cuenta que en las mediciones interanuales está en rangos inferiores al 2%.

Precisamente, la inflación acumulada en los últimos doce meses dejó a Ecuador como el único con una deflación de 0,81%, seguido por Bolivia con el 1,40% y Colombia con el 1,56%.

Otros tres países tuvieron entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021 una inflación de entre el 2% y el 3%: Perú (2,40%), Paraguay (2,5%) y Chile (2,5%), en tanto Brasil y Uruguay (respectivamente con 4,57% y 9,12%) cierran la lista de los países de la región con menor inflación que la argentina.

Las claves de la inflación en el arranque de marzo en Argentina

El tercer mes del año suele ser, en materia de precios, uno de los más calientes del año

El tercer mes del año suele ser, en materia de precios, uno de los más calientes del año

¿Cómo arrancó marzo en materia de inflación? El tercer mes del año suele ser, en materia de precios, uno de los más calientes del año. Se trata de una cuestión estacional, después del período veraniego. El comienzo de este marzo no es la excepción, aunque en esta economía tan particular, marca una leve desaceleración en lo que tiene que ver con los precios de los alimentos, al menos.

El reporte semanal que la consultora LCG le envía a sus clientes sobre la evolución de los precios de los alimentos demuestra que la inflación de la última semana de febrero resultó del 1,0%, lo que indica una leve desaceleración -de apenas 0,2 punto, respecto de las jornadas previas. La semana anterior había alcanzado el 1,2%.

A su vez, el índice de alimentos y bebidas presentó una inflación mensual promedio de 3,6% en las últimas 4 semanas y 3,4% medida punta a punta en las mismas semanas.

Según LCG, la inflación de los alimentos fue de 4,1% durante febrero, lo que evidentemente le pone presión al índice de precios general.

«Estos niveles de precios dejan un arrastre de 2,3% para el resto de marzo», destaca LCG.

Los productos panificados fueron los que más se incrementaron: 1,6% la semana pasada, quitando a la carne del primer lugar que venía ocupando desde noviembre-diciembre últimos.

En segundo lugar se ubicó el rubro de «Bebidas e infusiones», que tuvo un alza promedio del 1,5%.

El rubro «Carnes» quedó relegado al tercer lugar del ranking, con una suba del 1,3%. Mientras que las frutas se encarecieron 0,8%, tras subir 1,2% la semana previa.

Lo que demuestra el relevamiento de LCG es que los distintos rubros pueden intercalarse en el podio de los mayores aumentos, pero lo que no cambia es la dinámica: los precios de los alimentos siguen siendo el mayor dolor de cabeza para el Gobierno, que no le encuentra la vuelta a este proceso a pesar de los distintos anuncios.

Los acuerdos y controles no alcanzan

Los acuerdos y controles no alcanzan para calmar la dinámica inflacionaria

Los acuerdos y controles no alcanzan para calmar la dinámica inflacionaria

 

Para enfriar la dinámica de la inflación en los alimentos, el Gobierno rubricó distintos acuerdos. Con los frigoríficos para el abastecimiento de 6.000 toneladas de carne en los supermercados, lo que debería servir como referencia para el resto del sector.

Sin embargo, por ahora esa medida -claramente- no alcanza para sosegar la dinámica inflacionaria.

La otra cuestión tiene que ver con los faltantes en las góndolas. Algunas empresas vienen cuotificando la entrega de productos, lo que se hace evidente en la escasez de variedad de artículos. Tanto en los grandes supermercados como en los comercios de barrio.

El precio de la carne se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los consumidores. Y para el Gobierno, que no logra atemperar los constantes incrementos; ni siquiera con las últimas medidas oficiales, que prometían al menos enfriar el escenario.

Desde octubre, el precio del kilo vivo acumula un alza del 65%, que se trasladó en gran parte a las góndolas de los supermercados y a las carnicerías de barrio.

A principios de mes, el Gobierno había anunciado un acuerdo de precios con frigoríficos para llevar diez cortes populares con rebajas de hasta 30%. Queda claro que ese convenio quedó limitado a unas pocas toneladas -apenas un 3% en relación al consumo total de carnes en el país- y que no impide que el valor en Liniers se frene.


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