Éxodo en prepagas: abrió un “Uber” de médicos privados

Medicina
Female surgeon or doctor with stethoscope in hand on the background of the Argentina flag. Surgery concept in Argentina

“Tendrá comentarios y puntuación con estrellitas”, cuenta el argentino Ignacio de Asua, promotor del proyecto. El 60 por ciento de los inscriptos son del AMBA.

Una cartilla médica 100% transparente. Honorarios visibles y puntuación con estrellitas. Una suerte de «Uber», pero de odontólogos, clínicos y otros especialistas. Una idea que se le ocurrió al influencer @doctorgrammer pero que se empezó a construir gracias al voto de una comunidad virtual que incluye tanto a pacientes como a médicos preocupados por la crisis de la atención en prepagas.

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Por ahora, el proyecto crece en historias destacadas como «BuscaDoc» en el perfil de Instagram del médico Ignacio de Ansua, ex @unhippieconosde, que pasó de los tips para viajar barato a convertirse en un referente para la comunidad médica. No solo comparte novedades en salud sino que dicta cursos para todo público en primeros auxilios.

La iniciativa se «gestó» tras que Clarín publicara una nota sobre los problemas que tienen los afiliados producto de la salida de médicos de las prepagas. Una situación que se explica por el fuerte retraso de los aranceles de los profesionales, que afecta especialmente a los odontólogos y que «preocupa» a la propia Unión Argentina de Salud (UAS), que nuclea a las prepagas.

Los comentarios en la publicación sobre la nota de Clarín eran demoledores. «Aunque tengas una buena obra social que los cubra, no hay médicos suficientes», comentó un afiliado. «Me costó 10 turnos con dermatólogos para dar con quien me prestara atención, pero este año dejó de trabajar para la prepaga», dijo otro.

Del lado de los médicos también compartieron experiencias: «Yo decidí no ser prestadora de ninguna obra social por lo que nos pagan a los médicos», comentó una endocrinóloga y agregó: «Nos vamos dando cuenta que es mejor pagar por una atención de calidad que ser atendidos en 10 minutos por alguien que está quemado mentalmente».

El influencer decidió plantear con su comunidad una idea. ¿Por qué no armar un «páginas amarillas» de médicos que atiendan de manera particular? El 94% de los votantes dijo «Sí, excelente idea».

A partir de ahí comenzó el debate sobre cómo sería la aplicación ideal para transparentar y mejorar el contacto de pacientes con médicos particulares.

El tema más álgido fue sobre si se iba a incluir un sistema de evaluación. Algunos médicos preferían no tenerlo, pero la mayoría de los pacientes lo pidió. Ganó la opción de un sistema de puntuación con variantes bien definidas.

«Va a ser sencillo. Básicamente, va a haber una opción de búsqueda por región y su ciudad, y por especialista. Va a figurar el nombre, la matrícula, su trayectoria, cuáles son sus áreas específicas de interés y una opción de feedback, con comentarios de pacientes y un sistema de cinco estrellitas en tres ítems: puntualidad, empatía y calidad de atención», contó De Asua a Clarín.

También se decidió que la aplicación contará con un turnero pero no manejará dinero, sino que cada médico decidirá la forma de cobro.

El miércoles comenzó la primera rueda de inscripciones, únicamente con dentistas y clínicos, para poder desarrollar una versión beta. «Se anotaron 1.200 profesionales de todo el país en solo doce horas», dijo De Asua, que tiene casi 100 mil seguidores.

«Mi público no es tan grande ni representativo de todo el país, pero sí es una muestra razonable», reflexionó y contó que en un futuro intentará revertir la «sobrerrepresentación» del AMBA, que por ahora nuclea al 60 por ciento de los profesionales que se anotaron.

Los desafíos de la aplicación

«El sistema de salud en la Argentina es complejo. Tiene cuatro componentes: el privado, que es cuando uno arregla el honorario con el médico; el público, el de prepagas y el de obras sociales. Cuatro en uno, lo cual es bastante único en el mundo. Obviamente este sistema que yo estoy ideando no pretende solucionar todos los problemas, sino abordar el segmento privado o particular», comentó De Asua.

Uno de los desafíos es mejorar el acceso a la información sobre lo que cuesta una atención. «Normalmente, el médico que atiende particular todavía sigue trabajando para la obra social, porque no se quiere borrar del todo. Entonces, no quiere emitir factura y muchas veces el paciente en se entera en el lugar de cuánto cobra».


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