El negocio de la producción sustentable, orgánica y regional

  • Empresas y especialistas en cultivos amigables con el medio ambiente, productos nativos ancestrales y la tecnología que se aplica para lograrlo dieron pautas del negocio que representan

Los cultivos orgánicos, sustentables y autóctonos no sólo expresan la protección del medio ambiente, sino que tienen un gran potencial de negocios.

Darío Ortiz, presidente del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica, y Guillermo Frusto, fundador de Pampa Gourmet repasaron las posibilidades de la agricultura orgánica.

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«La agricultura orgánica viene trabajando hace 30 años en el país. Hoy la podemos dividir en el mercado interno y el mercado externo. El mercado externo representa el 97% del bruto de la producción orgánica argentina y el 3% restante es el mercado interno», señaló Ortiz.

Y dio cuenta de su emprendimiento. «Yo me puse a hacer el primer pollo orgánico del país, algo que demoró tres años. En términos de experiencia personal, no es difícil o fácil, sino la energía que se le pone al sistema de trabajo. Cuando se habla de sistema orgánico, se habla de sistema reglado, reglamentado, en el cual hay trazabilidad, cuidado del animal, cuidado de la persona que trabaja»

Frusto también habló sobre su negocio. «En un principio me dediqué a la apicultura, pero luego de la crisis de la miel tratamos de generar valor agregado y diferenciación. Así fue que comenzamos a cocinar la miel que teníamos y así nació Pampa Gourmet en el 2004. Siempre tuvimos en claro que queríamos ir a lo orgánico, elaborar nuestras materias primas para generar valor agregado. En 2015 comenzamos a certificarlo y realizar diferentes productos. La ventaja que tenemos nosotros es que lo procesamos y lo transformamos en salsas para poder innovar cada vez un poco más».

La certificación y las opciones que abre fue un tema central de la charla. «Generalmente, el término orgánico se utiliza como argumento de venta. Cuando vos tenés un sello de orgánico quiere decir que cumplís con un montón de normativas. Es importante que un producto tenga el logo de orgánico, esto es algo que todas las personas tienen que saber porque esto implica trazabilidad», señaló Ortiz.

Más tarde, Magui Choque Vilca, ingeniera agrónoma y especialista de cultivos nativos, habló sobre ella y su trabajo en el noroeste argentino. «Soy descendiente del cacique Viltipoco de Tilcara, cocinera de Jujuy y una enamorada de los cultivos andinos«.

«Comencé a trabajar con las plantas tintóreas y luego me atraparon las papas nativas. Eso me llevó a otros cultivos nativos, como la quínoa, la quihuicha y la cañihua, que son una serie de cultivos andinos que en el Noroeste argentino, Jujuy, Salta, Catamarca, tienen la posibilidad de tener microgenocentros de biodiversidad, cunas de variedades silvestres, en los cuales nuestras culturas originarias domesticaron numerosos cultivos andinos. Son muy preciados en el mundo. Yo trabajo con los agricultores y campesinos el sostén de estos cultivos en la cultura alimentaria local», destacó.

Finalmente, Agustín Barberis, CEO de Agrology, habló acerca de cómo la tecnología ayuda a generar valor económico directo con foco en tres pilares: la trazabilidad, sustentabilidad y la financiación.

«Nos propusimos sacar valor económico directo a través del dato que carga el productor en diferentes sistemas en su vida diaria. Cuando arrancó este proceso observamos que la transformación digital en el agro era una deuda pendiente y en gran parte porque la información estaba dispersa en un montón de sistemas y tecnologías. Había una transformación, pero nadie estaba logrando integrarla y con ese espíritu, estos tres productores convocaron a Albor y Fineganns, dos ERP que tienen mucha penetración en los productores del agro argentino», planteó.


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