China aprobó la soja transgénica argentina tolerante a sequía

Soja transgénica

El gigante asiático, luego de un trámite que duró seis años, aprobó el pasado viernes la soja transgénica de tecnología HB4 tolerante a la sequía. Es la primera vez que ese país aprueba un desarrollo transgénico argentino.

China podrá importar y comercializar el grano de esta oleaginosa argentina, pero no podrá sembrarlo debido a que en ese país no está permitido el cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM)

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La soja transgénica con tecnología HB4 tolerante a la sequía fue desarrollada en conjunto por el CONICET y la empresa Bioceres. El equipo dirigido por la Dra. Raquel Chan, Directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL), creó en el año 2012 la primera tecnología transgénica desarrollada íntegramente en Argentina: la HB4, que fue licenciada a la empresa argentina Bioceres.

La noticia generó festejos varios, por ejemplo en la red twitter:

Hector A. Huergo, columnista del suplemento Rural del diario Clarín escribió: “La alegría por la aprobación del HB4 en soja por el gobierno chino me lleva a reflexionar sobre la carencia de una ley de semillas que proteja al obtentor. Me apena que, teniendo el camino liberado, aquí no podamos sembrarla”.

Gustavo Grobocopatel, empresario del agronegocio, integrante de Bioceres, además de festejar la noticia en la misma red, con un: Futuro alla vamos!, le contestó a Huergo: “suscribo: Ley de Semillas Ya”

Sugerir que, sin la reforma de la ley, esta soja no podrá sembrarse en el país, en realidad significa que las empresas no la sacarán a la venta si no se les asegura el cobro de las regalías extendidas, y la reforma de la Ley para limitar el uso propio de las semillas por parte de las y los productores. Queda claro que el reclamo por reformar la Ley de semillas que parecía apagado por unos años, vuelve a aparecer con fuerza durante el gobierno de Fernández. Ya en alguna oportunidad el Ministro de Agricultura Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, habló sobre el tema. La noticia de la aprobación de la soja HB4 será un envión para avanzar en ese sentido.

Por otro lado, el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus se refirió así a esta noticia: “es un ejemplo virtuoso de la articulación público-privada que demuestra además la importancia de fomentar la inversión en Ciencia y Tecnología”.

Para que no nos agarren distraidxs, no vaya a ser que nos pongamos a festejar por la decisión de China, dejo planteadas algunas preguntas:

¿Por qué China no autoriza a sembrar cultivos transgénicos? Y por qué en Argentina no hay ninguna restricción para eso?

¿El futuro que se imaginan los empresarios del agronegocio es igual al que soñamos las mayorías populares?

¿Por qué debemos considerar a todo desarrollo tecnológico como un avance y bueno per se?

¿Qué tiene de virtuoso el vínculo público-privado si sólo aumenta las ganancias de las empresas?

¿Cuándo vamos a discutir en profundidad estas cuestiones y empezar a diseñar un nuevo modelo de producción de alimentos saludables?


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