Argentina, sin café: una de las cadenas más grandes en alerta

Taza de café
El director de Café Martínez, Marcelo Salas, con más de 170 locales en el país, reveló a iProfesional los problemas para importar su insumo principal

La escasez de dólares en el Banco Central genera que el cepo cambiario cause un desabastecimiento de café: importantes jugadores del rubro están alertando que ya se está percibiendo un desabastecimiento de la materia prima básica con la que trabajan.

Uno de ellos es Marcelo Salas, socio director de Café Martínez, cadena nacional que posee más de 174 locales en Argentina, más otros 11 en Paraguay, Uruguay y Bolivia.

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En diálogo con iProfesional, comenta que «siguen los problemas para importar café, la normativa es hipercompleja. Se debería facilitar más la operatoria cotidiana de las pymes y no regular tanto».

A raíz de las trabas impuestas por el Gobierno para liberar dólares para la compra de estos granos que provienen desde Colombia y Bolivia, Salas subraya que están modificando seriamente su logística.

«Estamos tratando de abastecernos como podemos, priorizando en primer lugar la distribución del café a nuestros locales, pero estamos muy justos de stock», indica el socio director de Café Martínez.

Esta falta de materia prima por las restricciones a las importaciones están impactando de lleno en otro de los negocios de la empresa, que es la venta de café envasado y en cápsulas con marca propia en canales masivos de terceros, como supermercados y mayoristas. Red que incluye unas 350 de expendio.

«En este segmento es donde está impactando el desabastecimiento ya que tenemos que discontinuar varios productos para poder surtir a nuestras cafeterías», detalla Salas.

Por qué Argentina se está quedando sin café

Si bien el sector cafetero empezó a sufrir ciertas complicaciones desde que empezó la pandemia, con la escasez de esta materia prima en el mundo y que su precio se duplicó en los últimos meses, para los pequeños y medianos empresarios argentinos el «golpe de gracia» lo ha estado dando el mayor cepo a las importaciones.

De hecho, una de las medidas del Gobierno que más está afectando al rubro es el requisito oficial de ampliar el plazo de pago a los proveedores mundiales de café a 180 días.

«Para un proveedor del exterior es complicado que se le diga que debe esperar medio año para cobrar sus ventas, encima desde Argentina, con toda su volatilidad. Son condiciones difíciles, sobre todo cuando antes recibían sus dólares en un plazo de entre 30 a 60 días», grafica Salas.

Hasta el momento, el problema no presenta solución, por más que la cámara sectorial se encuentra en negociaciones con el Gobierno para tratar de desbloquear las restricciones a los pagos de las compras de café al exterior.


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